La bioquímica Margarita Salas haciéndose un selfie en el Museo de la Cera de Madrid / EFE

La bioquímica Margarita Salas haciéndose un selfie en el Museo de la Cera de Madrid / EFE

Ciencia

Mismos protagonistas, idéntica deriva

Los científicos son muy escépticos respecto al futuro porque Mariano Rajoy ha confirmado a los máximos responsables de los ajustes en sus cargos

7 noviembre, 2016 00:00

El cambio no parece muy probable dado que el nuevo Gobierno es el mismo en este capítulo, con Luis de Guindos y Cristóbal Montoro al frente. Ambos con la tijera a punto para cuadrar los más de 5.000 millones que pide Bruselas.

La secretaria de Estado de I+D+i durante la pasada legislatura y puede que en la presente, Carmen Vela, ha dejado claro que un pacto por la ciencia, como pide la comunidad investigadora, basado en triplicar el peso del PIB y llegar al 3% del PIB, “es absolutamente imposible”. Este es el porcentaje que dedican los países escandinavos y Alemania, solicitado por dos puntales de la ciencia biomédica como Margarita Salas y Mariano Barbacid.

Promesas incumplidas

Todos los partidos llevaron en su último programa electoral alcanzar el 2% en el 2020. Y algunos, como el PSOE, el 2,5%. Pero más allá de porcentajes, los investigadores consideran que el nuevo Gobierno no puede dar ya más pasos atrás. Debe consolidar la inversión pública, impulsar la privada, y dar fondo y forma a la Agencia Estatal de Investigación.

Este ente, previsto desde hace años por la Ley de la Ciencia para mejorar la gestión de los fondos destinados a I+D, todavía no tiene director y debe estar plenamente activo, como se prometió en campaña electoral, en 2017.

Modernizar el sistema

Otras asignaturas pendientes del Gobierno son afianzar las convocatorias de programas de investigación, drenar la huida de investigadores y gestionar la independencia de gestión del CSIC para dotar al organismo de una mayor flexibilidad al contratar y administrar su presupuesto.

Montoro ya tumbó esta propuesta modernizadora. En la nueva etapa pueden echar mano de la famosa sentencia del viejo profesor Tierno Galván: “Las promesas electorales están para no cumplirse”.