Ilustración de  Sonia Pulido para ´Las malas´

Ilustración de Sonia Pulido para ´Las malas´ Libros del Zorro Rojo

Letras

Cinco escritoras que deberías leer en tus 20: Camila Sosa y ´Las malas´

En 2019 la argentina Camila Sosa Villada publica ´Las malas´ un relato que recoge la vida de una comunidad de travestis que ejercen la prostitución en el Parque Sarmiento

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Camila Sosa Villada es actriz, escritora y dramaturga, aunque ella no se define con ninguna de esas profesiones. Publicó en 2019 su primera novela: Las malas (Tusquets), que recoge la vida de una comunidad de travestis que ejerce la prostitución en el Parque Sarmiento, en Córdoba, Argentina. Todas ellas viven en la casa de La Tía Encarna. Un refugio color rosa comido por la maleza y las flores, donde suele haber comida, resguardo y los consejos de las más experimentadas y heridas.

Portada de ´Las malas´

Portada de ´Las malas´ Tusquets

El relato empieza una noche en el Parque cuando el grupo de travestis, guiado por un llanto, encuentra un bebé abandonado. La Tía Encarna, que tiene ciento setenta y ocho años, lo acoge y lo lleva a la casa junto a todas ellas, donde lo cuida como a un hijo y bautiza como El Brillo de los Ojos. El brillo crece así entre implantes de silicona hechos con aceite de aviones, violencia y supervivencia.

En febrero de este año, la editorial Libros del Zorro Rojo publicó una nueva edición de Las malas junto a las ilustraciones vibrantes y coloridas de Sonia Pulido, que amplían el sentido del texto de Camila Sosa.

Portada de ´Las malas´

Portada de ´Las malas´ Libros del Zorro Rojo

Una red de protección

Y esto es Las malas, un relato de odio, supervivencia, una red de protección, amor, violencia, humillación y posesión. ¿Qué es todo lo que tiene una travesti que ejerce la prostitución? ¿Qué es todo lo que puede tener? Qué derechos, qué merece, qué amor, qué respeto, qué deseo. Qué va ligado a una vida de prostitución, vergüenza y ocultamiento. ¿Qué caminos conducen hasta llegar a una casa rosa donde reposar el cuerpo que ha dejado de pertenecerte?

“Desde ese día mi cuerpo cobró un valor distinto. Dejó de ser importante el cuerpo. Una catedral de nada”.

En una entrevista le preguntan a Camila Sosa qué se le arrebata a una travesti. Y ella responde que las historias de amor y sentir que son deseadas. La necesidad de ser acariciadas, besadas, como personas, no como objetos.

La transformación de los cuerpos

La narradora —en primera persona— es Camila Sosa Villada. El relato va y viene desde su infancia, violenta y cruel, hasta el presente, igualmente violento y cruel. Hay en Las malas autobiografía, el reflejo de una sociedad perversa pero real, un relato fantástico, una transformación de las vidas y los cuerpos tratados como monstruos, hostigados y marcados por el terror, hasta ser recluidos o eliminador. Hasta hacerlas desaparecer a todas ellas.

“Eso somos como país también, el daño sin tregua al cuerpo de las travestis. La huella dejada en determinados cuerpos, de manera injusta, azarosa y evitable, esa huella de odio”.

Un retrato de una realidad dolorosa, que es parte del mundo en que vivimos aunque nos quede lejos a una parte privilegiada, contada desde dentro, que te sumerge, te enseña, te apunta. Intentas entender, concebir esa realidad, te acerca a ella. Y es precisamente imprescindible por eso, porque retrata la parte de la historia que se intenta ocultar, borrar, deshacer, camuflar.

“Mientras todas hacían fuerza por el nacimiento, yo pedía por dentro que el tiempo se detuviera. Pero los niños ya venían deslizándose por el pasillo de la vida y la apropiación de la cultura sobre ellos era inevitable. Deseara yo lo que deseara, la cultura lo podía todo. Aunque aquí tus padres intenten asesinarte, aunque los amigos te olviden, aunque los hombres apunten y disparen”.

Las malas sigue la vida de La Tía Encarna, de Camila, y del resto del grupo. El sufrimiento desde cerca de todas ellas, las noches, los clientes, la lucha. La muerte, la amenaza, la enfermedad, la pérdida de su identidad, el abandono a la suerte. Y su asesinato. El genocidio de las travestis.

“Me pregunto qué habría pasado si, en vez de mandar la rabia a lo más hondo de nuestra alma travesti, nos hubiéramos organizado. ¿Qué paso, en cambio? ¿Adónde nos llevó tragarnos el veneno? A morir jóvenes”

La historia es cruda, voraz y repulsiva por los hombres despreciables y la sociedad que aparece en ella. Y lo es durante las doscientas páginas que tiene el libro. Es desesperanzadora, con momentos de luz, de bondad y amor, y los que hay no consiguen quitar del todo el sabor amargo de los otros. Pero la escritura de Sosa, poética, desgarradora, ligera y reveladora, hace que no puedas dejar de leer aunque la vida se vuelva oscura.

“Algo comenzó en esa penumbra. Hablo de mi penumbra ahora, hablo de mí misma. Hablo de la sensación de estar tragando puñados de tierra de la mano de Dios”.

Leyendo otras reseñas de Las malas había una que decía: “un libro que no te deja respirar”. Y es cierta la angustia de la que habla. Aunque yo hablaría de malestar, no tanto de respiración, es un nudo en la garganta que se cierra sobre el interior de uno y te dice: “mira, mira, esto es lo que ocurre”.

Para mí, un libro igual de excepcional que de fundamental.