Fotografía del guionista René Goscinny sujetando un cómic de ´Asterix´

Fotografía del guionista René Goscinny sujetando un cómic de ´Asterix´

Letras

El juicio de los dibujantes a Goscinny

Se cumplen cien años de la muerte de René Goscinny, el exitoso guionista de los famosos ´Asterix´, ´Le Petit Nicolas, ´ o ´Lucky Luke´

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Con todo lo que llegó a realizar en vida, parece mentira que René Goscinny (1926-1977: se cumplen estos días cien años de su nacimiento, y la prensa francesa lo recuerda y lo comenta, pero muchos fastos a su memoria no se celebran) falleciese a los 51 años.

El guionista de Asterix (dibujado por Uderzo), de Iznogud (dibujado por Tabary), de Le Petit Nicolas (dibujado por Sempé) y de Lucky Luke (dibujado por Morris) y creador, en 1959, con Charlier y Uderzo, de la revista Pilote, probablemente la más importante del cómic europeo, fue a someterse a una revisión cardíaca. Se le puso a prueba haciéndole pedalear en una bicicleta estática, el corazón le falló debido a ese esfuerzo, en aquella época no estaban bien controlados estos ejercicios, no se disponía de un desfibrilador que le hubiera salvado, y así murió el buen, el gran René.

Fotografía de René Goscinny junto a Uderzo

Fotografía de René Goscinny junto a Uderzo IMBd

Él era el mejor —y, gracias a Asterix, el más rico— guionista de cómics del mundo, pero además supo reunir a su alrededor a los mejores dibujantes y guionistas del área franco-belga para crear una revista dirigida por primera vez a un público no exclusivamente infantil. Era un hombre de trato afable, y un buen compañero y jefe, y luego daremos unas pinceladas sobre su vida, que fue bastante curiosa, pero ahora vamos a explicar el peor momento de su carrera, que fue el 21 de mayo de 1968, en plena efervescencia revolucionaria en París.

Contra René

Ese día, una veintena de sus colaboradores, los más políticamente “concienciados”, entre los que destacaban Giraud (el dibujante de Blueberry que luego adoptaría el seudónimo de Moebius), Mandryka, Brétecher (primera autora feminista, autora de Los frustrados), Gotlib y Cabu (el lírico dibujante de Le grand Duduche, traducido al español como El extraordinario Pepe, y que moriría en el año 2015, asesinado en el atentado islamista contra la revista “Charlie Hebdo”), a todos los cuales él mismo había contratado y convertido en figuras del cómic, le convocaron a una reunión en la brasserie “La Rotonde des Tuileries”, en la rue des Pyramides, muy cerca de la redacción de Pilote.

Goscinny acudió a la cita, seguramente pensando que se le iba a tributar alguna especie de homenaje o de celebración, y se encontró que sus pupilos se habían constituido en tribunal revolucionario, y que el acusado era él. Tuvo una sorpresa mayúscula. Uno tras otro aquellos jóvenes que le debían todo fueron tomando la palabra para acusarle de autoritario, paternalista y reaccionario. Le exigieron sueldos más altos y más libertad creativa.

Después Goscinny le contó la reunión al editor, éste se lavó las manos y le encargó que afrontase la rebelión como Dios le diera a entender, pero accedió a las demandas salariales y le sugirió que para complacer a los amotinados dejase entrar en Pilote temas de la actualidad política.

Así lo hizo Goscinny, y durante unos años los amotinados pudieron creerse intelectuales de izquierdas, pero tampoco eso sirvió y poco a poco se emanciparon de su tutela para crear las revistas Charlie, L’Écho des Savannes y Fluide Glacial. Que ciertamente aportaron al panorama de los cómics franceses un aire de renovación e imaginación digamos libertaria, al mismo tiempo que asestaban a Pilote puñaladas mortales.

De aquella reunión en la brasserie, Goscinny nunca se recuperó. Él dijo que carecía de pruritos de dignidad, pero, en cambio, tenía mucho amor propio. El “juicio” fue un trauma incurable para él y cambió para siempre sus relaciones con sus dibujantes. Los críticos franceses que estos días recuerdan su centenario dicen que el álbum La cizaña de Las aventuras de Asterix.

Cuando murió, éstos hicieron mea culpa y el mismo Moebius reconoció que habían sido “injustos, crueles y estúpidos” con Goscinny, influidos por la atmósfera de insurrección de mayo del 68. A éste le hubiera gustado oírlo, pero ya estaba más allá de las miserias de este mundo.

Nacido francés, de una familia de judíos askenazis procedentes de Ucrania y de Polonia, sus padres emigraron a Argentina cuando René tenía dos años, y donde pasaría los 15 siguientes. Cuando quedó huérfano de padre, y ya había empezado a hacer sus pinitos en diferentes publicaciones, emigró a Nueva York con su madre: “Fui a los Estados Unidos para trabajar con Walt Disney, pero Walt Disney no se enteró. Allí coincidió con Morris y Uderzo y colaboró en pequeñas tareas en la revista humorística MAD (o sea, “loco”), de Harvey Kurtzman, modelo de la futura Pilote.

Una figura inspiradora

A la vuelta a Europa tras la Segunda Guerra Mundial supo que parte de su familia había sido asesinada en los campos de exterminio nazis. En el año 1959 creó Asterix y, con Charlier y Uderzo, fundó Pilote. Cuando años más tarde, en 1981, Joan Navarro y otros jovenzuelos, entre los que figuraba quien esto escribe, lanzamos en Barcelona Cairo y la estética de la “línea clara”, nuestra Estrella del Norte era Hergé, pero nuestro modelo, nuestro ejemplo, el hombre al que más queríamos emular, era el señor Goscinny.