Portada del cómic ´Vendetta´

Portada del cómic ´Vendetta´ Norma Editorial

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El hombre que mató a Jimmy Hoffa

Vendetta, el cómic ilustrado por Bartolomé Seguí que está inspirado en la novela que puso nombre al asesino de Jimmy Hoffa

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El turbio sindicalista norteamericano Jimmy Hoffa, presidente de los camioneros conectado con la mafia y figura muy influyente en los Estados Unidos durante los años 50 y 60, desapareció de la faz de la tierra en 1975, presuntamente asesinado por sus malas compañías, y su cadáver no ha aparecido jamás. Durante décadas, la eliminación de Hoffa fue un enigma similar al de los asesinatos de Jack y Bobby Kennedy (a los que tenía una manía más que notable, llegando a sonar su nombre entre los posibles instigadores de las ejecuciones).

Una biopic de 1992, protagonizada por Jack Nicholson, escrita por David Mamet y dirigida por Danny De Vito, insinuaba una explicación muy verosímil. Pero el primero en poner nombre (Ernesto Pérez) al ejecutor del sindicalista chungo fue el escritor inglés R. J. Ellory (Birmingham, 1965) en su novela de 2005 A quiet vendetta (no traducida al español: se publicaron entre nosotros otras dos novelas del autor, pero pasaron prácticamente desapercibidas y de Ellory nunca más se supo, aunque tenía piezas de mucho mérito).

En 2025, el escritor francés Fabrice Colin (París, 1972) adaptó al cómic esa novela y el encargado de ilustrarla fue el español Bartolomé Seguí (Palma de Mallorca, 1962), Tomeu para los amigos, con el título de Vendetta, que es como la ha publicado en España Norma Editorial.

Portada del cómic ´Vendetta´

Portada del cómic ´Vendetta´ Norma Editorial

Tomeu lleva una carrera espléndida, tocando todos los palos, desde los años 80. Thriller costumbrista con las aventuras del detective Simón Feijoo, costumbrismo a secas con Lola y Ernesto y Héctor y Rita (en El Víbora), tres ambiciosas novelas gráficas con guion de Felipe Hernández Cava (por una de ellas, Las serpientes ciegas, obtuvieron el Premio Nacional del Cómic en 2009).

También un costumbrismo especialmente desgarrado en Historias del barrio, con guion de Gabi Beltrán y en fase de adaptación al cine, tres adaptaciones de novelas de Pepe Carvalho escritas por Hernán Migoya y hasta una aventura melancólica con quien esto firma, El sueño de México (2004), que fue el primer álbum de Tomeu en acceder al mercado franco belga, en el que parece haber llegado para quedarse, como atestigua la aparición de Vendetta.

Un dibujo con tonos realistas

El dibujo del señor Seguí, semi humorístico al principio, ha ido evolucionando hasta alcanzar un espléndido tono realista como el que muestra Vendetta, pero conservando ciertos elementos caricaturescos a lo Chester Gould que no le restan ni un ápice de seriedad a la propuesta. Yo diría que es su mejor libro como dibujante, sin desmerecer a los anteriores (sobre todo, el que escribí yo). Por no hablar de su uso del color, que es magnífico.

Lo imagino en su casa de Santa María (patria chica del gran Lorenzo Santamaría, conocido en el pueblo como En Llorenç de Can Merda), rodeado de libros y fotos con los que plasmar las ciudades que aparecen en el álbum: La Habana, Nueva Orleans, Chicago, Nueva York, Miami..., y me retrotraigo a los tiempos en que trabajábamos con el gran Sento en Velvet Nights, ambientado en Las Vegas, donde ni él ni yo habíamos puesto jamás los pies (yo me acabé casando en Las Vegas, pero eso ya es otra historia).

Vendetta es una historia de venganza, como su nombre indica, y nos narra la extraña peripecia vital de Ernesto Pérez, hijo de un cubano y de una chica de Nueva Orleans que acaba trabajando para la mafia italiana como sicario de lujo o asesino profesional.

No se trata exactamente de un mal tipo, sino de un sujeto amoral que hace lo que le dicen. Eliminar a Jimmy Hoffa, por ejemplo. O a quien le señalen. Cuando su mujer y su hija vuelan en un coche al que debía subirse un capitoste de la banda de Ernesto, la única misión de éste será identificar al responsable y eliminarlo, una tarea que le llevará años.

La adaptación es modélica, tan seca y dura como el original literario. El dibujo es sencillamente sensacional y te hace ver, una vez más, la razón que tenía el gran Hugo Pratt cuando dijo que los cómics eran el cine de los pobres. No lo dijo con acritud ni en un exceso de autocrítica. Se refería a la capacidad de fabricar una super producción entre un escritor y un dibujante, con cuatro duros, sin peligro de pasarse del presupuesto.

En ese sentido, Vendetta es una superproducción y un hito del género negro. No sé qué será lo próximo del amigo Tomeu, pero me pongo a esperarlo con genuina ilusión.