El abogado y escritor Javier Melero, en la entrevista con 'Letra Global'

El abogado y escritor Javier Melero, en la entrevista con 'Letra Global' Òscar Gil Coy Barcelona

Letras

Javier Melero: "Hay hijos de buenas familias en ambientes turbios que saben que el sistema los acabará protegiendo"

El abogado, autor de 'Crímenes decentes', señala que en su novela se plasma una realidad, la de un sistema judicial con muchas carencias: "No hay motivos para creer que los tribunales de justicia deban funcionar mejor que la recaudación de impuestos o el sistema sanitario de carácter público"

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¿Quién es Aleix Royán? ¿Por qué la chica que le acompañaba en una noche funesta acaba muerta?

Javier Melero, abogado que ha decidido centrarse ya en su pasión como escritor, tiene algunas respuestas. Se encuentran en Crímenes decentes (Tusquets), una novela judicial, que funciona también como retrato sociológico de las clases económicas con más poder en Barcelona.

En momentos de gran interés mediático, por casos que se han reabierto, Melero se centra en su obra y en lo que ha vivido durante años como abogado, y asegura, en una entrevista con Letra Global: "Hay hijos de buenas familias en ambientes turbios que saben que el sistema los acabará protegiendo".

La trama engancha al lector. Un empresario, con mucho poder, intenta salvar a su hijo de una situación muy delicada, con la posibilidad de que acabe en prisión. La falta de madurez, las drogas, la imposibilidad de seguir un camino propio, lleva a muchos jóvenes que lo tienen todo –o las mayores facilidades para no tener ningún problema– a caer en lo más bajo. Melero asegura que ha visto a muchos, y que es “más frecuente” de lo que parece. "Me he encontrado a muchos fiscales que acaban diciendo "¿Y tú qué haces aquí?', en referencia a jóvenes que lo tienen todo".

Javier Melero, en la entrevista con 'Letra Global'

Javier Melero, en la entrevista con 'Letra Global' Òscar Gil Coy Barcelona

Surge el abogado Rovira, una especie de Javier Melero novelado, quien recibe el encargo para ‘salvar’ a Aleix. Y la trama judicial sigue su curso, con abogados marrulleros, con fiscales agresivos y una jueza que no quiere líos. Los pactos están a la orden del día y la administración de Justicia no sale bien parada. “No hay motivos para creer que los tribunales tengan que funcionar mejor que la recaudación de impuestos o el sistema sanitario de carácter público. Al fin y al cabo, se trata de maquinarias institucionales complejas gestionadas por personas”, asegura Melero.

La literatura se ha apoderado del abogado, que tiene la intención de mantener a su personaje, el letrado Rovira, para llevarlo a Madrid, donde las relaciones entre el poder económico y el político son estrechas. En Barcelona la lógica, sin embargo, es la misma, aunque en la capital del Estado todo sea más rimbombante.

Con diálogos afilados, con un erotismo justo pero jugoso, el de Zoé, que mantiene una relación con Rovira, Melero traza una obra donde proliferan las referencias cinematográficas, y la música acompaña con clásicos del jazz y del rock norteamericano más delicado.

Lo que quiere reflejar Melero es “la verdad judicial”, que es muy distinta de la verdad, una verdad que, tal vez, nunca se pueda alcanzar. Se sabe lo que se puede probar en un juicio, aunque en la mayoría de casos se trata de no llegar a ese momento. ¿Qué le pasará a Aleix? ¿Quién vela por él, el abogado Rovira o el personal a cargo de su propio padre, el magnate Royán?

La novela provoca una especie de desencanto, el que impera en la sociedad española y catalana. Las cosas, viene a decir Melero, son así. No le demos más vueltas. Opera Crímenes decentes como un espejo de una frustración colectiva ante las deficiencias del Estado del Bienestar, que dice asegurar una cierta igualdad y la misma justicia para todos.

Pero, ¿qué desea escribir Melero, que se ha convertido ya en un fenómeno literario? “Siempre pretendo escribir cosas como las que me gusta leer. A mí me gusta la descripción de ambientes, me gusta la gente con morales al límite, con vidas turbias, y también miradas críticas sobre realidades a las que estamos muy habituados”, señala.

Lejos de los estereotipos, el abogado-escritor defiende su apuesta: “Huyo un poco del estereotipo del abogado noble y abnegado que hace lo que sea para salvar a su cliente inocente; del juez que es una mezcla entre Salomón y Jean Moulin –funcionario que fue miembro de la Resistencia francesa-- y del fiscal también abnegado que lucha por la verdad, para buscar perfiles que se parezcan más a lo que es la realidad, lo que ves cotidianamente”.

El abogado y escritor Javier Melero, en un momento de la entrevista con 'Letra Global'

El abogado y escritor Javier Melero, en un momento de la entrevista con 'Letra Global' Òscar Gil Coy Barcelona

Los escritores de ficción buscan historias reales para vestir a sus personajes con ropajes creíbles. En el caso de Melero, lo interesante es que lo ha vivido todo en directo. “La novela es una reivindicación personal después de mucho tiempo defendiendo las apariencias del sistema, porque formas parte de él, dando una visión más cruda y probablemente más real de cómo es”.

Portada del libro de Javier Melero

Portada del libro de Javier Melero

Si Royán es el empresario con poder, pero discreto que controla lo que sucede en la ciudad, en Barcelona, en la novela aparece otro personaje, al que apenas se nombra, un tal Solanas. Con él, Melero introduce una cuestión, sin embargo, esencial. ¿Quién es Solanas? “Es un empresario muy habitual en el capitalismo español, que es milagroso: con empresas que venden poco, con un endeudamiento brutal, su proximidad al poder hace que prospere. Es un hombre que vive muy cerca del poder, que necesita al poder para medrar”.

Tal vez sean claves para iniciados, pero Melero ofrece pistas para que el lector interprete la realidad que le rodea. Es Barcelona, es Cataluña y es España. Y el abogado Rovira se permite reflexiones, divagaciones y comentarios. En el libro se hace referencia a la proximidad de la policía con el poder político. Y a la cúpula de la policía, que juega políticamente. “Todos los cambios que se producen en la cúpula y todos los cambios de orientación están decididos directamente por consignas políticas. Y, bueno, esto lo hemos vivido, no es ninguna cosa extraña”, señala Melero, que deja entrever el caso de un dirigente de los Mossos d’Esquadra, Ferran López, que fue fichado por Joan Laporta, el presidente del Barça para llevar la seguridad del club.

El autor de 'Crímenes decentes', Javier Melero, con 'Letra Global'

El autor de 'Crímenes decentes', Javier Melero, con 'Letra Global' Òscar Gil Coy Barcelona

Y en toda novela judicial, en el que un abogado recibe un encargo para salvar a un joven de muchos posibles que entra en ambientes poco recomendables, aparece la figura del periodista. En este caso se llama Costa. Y el odio que destila en sus artículos hacia un amigo del abogado Rovira, provoca pasiones incontroladas.

Clases dominantes

En la conversación con Melero surgen los casos de acusaciones vertidas en los medios que acaban siendo falsas. Para él, fue especialmente sangrante lo que sucedió con Xavier Trias, al que se le asignó una cuenta millonaria en Suiza, una información desmentida por la propia entidad bancaria.

¿Qué pasa con los periodistas? “Hay periodistas que son buzones de la policía, hay periodistas que son buzones de los poderosos, que solo transmiten aquello que les sale a cuenta, y hay periodistas que consiguen carreras muy prósperas callando, lo cual no deja de ser curioso".

Pero, ¿hay periodismo de investigación? “El periodismo de investigación ha ido en paralelo con un periodismo que ha vivido única y exclusivamente de filtraciones delictivas de cuerpos de seguridad".

¿Y qué sucede con las llamadas ‘clases dominantes’, las que tienen el poder de que a Aleix Royán no lo juzguen por asesinato? “Las clases dominantes se sienten parapetadas, y con cierta razón, porque tienen medios suficientes como para que lo que les pueda llegar a afectar, un determinado golpe, llegue amortiguado”.