Rosa Navarro

Rosa Navarro Òscar Gil Coy Barcelona

Letras

Rosa Navarro: "No hay que llevar banderas, sino obras literarias y artísticas, así somos personas"

Catedrática de Literatura española, publica 'El festín de las palabras' en el que ofrece textos de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Calderón o Pedro Alfonso: “Si veo un caballo viejo, pienso en Rocinante. Pero quien no sabe quién es Rocinante sólo ve un caballo viejo y no sabe cómo explicarlo"

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“Si veo un caballo viejo, ¿cómo lo defino?”, clama Rosa Navarro, que exhibe la satisfacción de toda una vida dedicada a la literatura, con el esmero de quien desea que la semilla brote en los corazones de cientos de estudiantes.

Rosa Navarro asegura que se siente eufórica: “Me vengo arriba”. Y es que, tras 50 años en las aulas y con una vida centrada en el estudio de los siglos XVI y XVII, Navarro se ha marcado un gran reto: que jóvenes y no tan jóvenes beban un sorbo de la mejor literatura en español y que ello los lleve a leer con pasión las grandes obras de la Literatura en lengua española, apreciando las del siglo de oro, que sólo se pudieron paladear en los años escolares.

Catedrática de Literatura Española de la Universidad de Barcelona, --ejerció la docencia entre 1969 y 2018— se dedicó a la adaptación de textos clásicos para niños y todos los públicos, con obras como El Quijote contado a los niños hasta Las metamorfosis de Ovidio y otros mitos. También destacan El avaro de Molière o Tristán e Isolda.

Rosa Navarro, durante la entrevista con 'Letra Global'

Rosa Navarro, durante la entrevista con 'Letra Global' Òscar Gil Coy Barcelona

Ahora publica El festín de las palabras (Ariel), en el que ofrece textos de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Calderón o Pedro Alfonso. Y retoma su pregunta retórica sobre un caballo viejo. “Si veo un caballo viejo, pienso en Rocinante. Pero quien no sabe quién es Rocinante sólo ve un caballo viejo y no sabe cómo explicarlo”. Sin referentes, por tanto, no se podrá definir el mundo, los objetos, incluso los sentimientos.

Esa es la tarea de Rosa Navarro, que reflexiona con Letra Global sobre la importancia de los clásicos. “Perder los clásicos es perder nuestro mapa de referencias del mundo”, señala. Porque, ¿qué puede exhibir España, o que debería mostrar cualquier otro país? “Yo siempre digo que no hay que llevar banderas, sino obras literarias y artísticas. Así somos personas, si no, las grandes palabras nos consumen. Los libros nos dan la dignidad de asumir nuestra herencia”, proclama.

Navarro propone una especie de juego. Conocemos expresiones, dichos, comparaciones, adjetivos. Y mucha de esa experiencia acumulada proviene de obras literarias, que forman la herencia cultural en lengua española. La autora destaca que autores como Cervantes, Lope de Vega, Quevedo o Calderón de la Barca no pueden considerarse como figuras polvorientas de libro de texto, esos volúmenes de literatura general de la escuela. Deben ponerse en valor. Son “creadores de hoy”. Sus obras siguen representándose y sus conflictos –el honor, el amor o el engaño—siguen siendo los nuestros.

El punto de partida de El festín de las palabras es el siglo XVI, con Pedro Alfonso. Para Navarro el gran inicio es la imprenta, “el Internet de la época”. Los escritores leen, conocen las obras de sus coetáneos o de sus predecesores. Y antes de tomar la pluma “ya tienen muchos libros dentro”.

Eso es de suma importancia. Navarro sabe apreciar las influencias de cada escritor. Pero tiene claro –y por ello ha firmado un gran número de adaptaciones literarias—que debemos tener una guía, que lo importante es generar “el gusto por la literatura”. Por ello, defiende que no es nada fácil entrar de lleno en El Quijote, con el original escrito en el castellano de la época. Una adaptación a tiempo podrá llevar a una lectura más profunda después. “Es mejor que lo conozcan a través de una adaptación que no lo conozcan nunca. Luego, si el hambre aprieta, ya irán al original”. Por tanto, “la clave es el rigor: simplificar el lenguaje sin traicionar la unidad ni el alma del autor”.

Rosa Navarro, en la entrevista con 'Letra Global'

Rosa Navarro, en la entrevista con 'Letra Global' Òscar Gil Coy Barcelona

Pero, ¿es hoy posible reconocer el poso cultural, en un periodo plenamente adanista? “Hoy sólo se utiliza el ‘yo’ y el tú. La lengua me ha protegido de mí misma”, confiesa.

Ejercitar el cuerpo es algo habitual. Debemos estar en forma. Pero, ¿quién pone en forma el intelecto? “La literatura nos sirve, la lectura nos prepara para tener defensas contra nuestros propios problemas y contra las noticias falsas que nos asaltan”, clama Navarro.

Portada del libro de Rosa Navarro

Portada del libro de Rosa Navarro

La percepción de una profesora con una larga experiencia es que se ha abandonado el interés por la cultura en los grandes medios de difusión. En España, el programa Estudio 1 de TVE acercó al gran público obras de teatro de enorme calidad. Ahora proliferan, y Navarro los destaca como algo muy valioso, los clubes de lectura. Y es que hay una necesidad de “compartir”, de que llegue a otras personas aquello que se ha experimentado, y la lectura genera sensaciones muy placenteras.

“La comunicación es fundamental. Si no, acabaremos encerrados en nuestra torre de marfil y nos encontraremos con Segismundo sin saber quién es”, advierte Rosa Navarro con una sonrisa y mezcla de preocupación y esperanza.¿Cuál es su granito de arena? “El mundo me ha dado muchos años de felicidad. ¿Cómo puedo devolverla? Haciendo lo que sé hacer: poner los libros que me han gustado al alcance de todos”.

Eso enlaza con una cuestión determinante: el castellano antiguo, ¿acerca o aleja al lector? Navarro no tiene duda acerca de la solución: debemos buscar una “buena adaptación”. Y, en ningún caso, será “una traición”. “Al revés, es un puente. Una vez que conozcas la trama y te enamores de los personajes, el idioma original dejará de ser una barrera para convertirse en un placer”.

Rosa Navarro, en la entrevista con 'Letra Global'

Rosa Navarro, en la entrevista con 'Letra Global' Òscar Gil Coy Barcelona

Lo trágico es que una sociedad acabe perdiendo sus propios referentes culturales o que no los sepa valorar, al desconocer el origen. Dichos, comentarios, frases, historias, que forman parte de un legado cultural de siglos. ¿Qué es España o cualquier otro país? La acumulación de su patrimonio cultural, entiende Rosa Navarro. En el caso de España, ese poso cultural viene marcado en gran medida por los siglos XVI y XVII, admitiendo que el XVIII fue un mal momento para la literatura española. No está al mismo nivel que los anteriores. Jovellanos, Feijoo, Cadalso o Moratín aportaron con generosidad, --más ensayo que ficción literaria-- pero la gran riqueza cultural la encontramos en Cervantes, en Calderón, en Lope de Vega, en Quevedo, o en Pedro Alfonso.

Navarro insiste en volver a esas fuentes: “Quien se familiarice con ellos no los podrá dejar”, concluye.