Jordi Alberich vicepresidente del IEE de Foment del Treball, en la entrevista con 'Letra Global' BARCELONA
Jordi Alberich: "Barcelona y Cataluña, si dejas que hagan, funcionan"
El economista, vicepresidente del IEE de Foment, considera que el humanismo debe estar más presente en los proyectos políticos y económicos y señala que “el impuesto de sucesiones es la esencia del buen capitalismo”
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Realista, pero con un punto siempre optimista. En esos parámetros se sitúa el economista Jordi Alberich.
Vicepresidente del Instituto de Estudios Estratégicos de Foment, el think tank de la patronal catalana, y cofundador de la revista de pensamiento La Maleta de Portbou, Alberich, analiza el origen material del auge de la extrema derecha, los límites de la izquierda y la necesidad urgente de "industrializar los servicios" para garantizar el arraigo social y un horizonte vital estable.
La crisis económica y financiera que estalló entre 2007 y 2008 no ha sido resuelta por completo y sus réplicas continúan moldeando el panorama político y social contemporáneo. Así lo percibe Jordi Alberich, que observa el momento actual a través de la célebre premisa de Antonio Gramsci sobre los periodos de transición: el viejo mundo se ha ido, el nuevo no termina de llegar y, en ese espacio intermedio, emergen dinámicas preocupantes. "Vivimos en una fase de claroscuro en la que surgen los monstruos", asegura.
En esta entrevista con Letra Global –en formato audiovisual—Alberich agradece a Josep Sánchez Llibre –presidente de Foment—la gestación del think tank en 2018 y por haberle otorgado un margen de actuación absoluto, asumiendo el riesgo de que el organismo adopte, en ocasiones, posicionamientos que puedan sorprender dentro del ámbito estrictamente patronal.
Jordi Alberich, en la entrevista con 'Letra Global' BARCELONA
Alberich destaca el papel pionero de Foment del Treball al haber sido la única entidad empresarial española en respaldar la primera subida relevante del salario mínimo. Considera que la salida a las dificultades actuales exige la fórmula indisoluble de "crecimiento empresarial y buenos empleos", dado que ambos conceptos se retroalimentan a medio y largo plazo.
Al abordar el panorama político global y el declive de la socialdemocracia, Alberich descarta de forma categórica que el auge de las opciones populistas sea una mera reacción a las llamadas batallas culturales o al denominado movimiento woke, al que califica de fenómeno simbólico y menor.
A su juicio, atribuir el crecimiento de estos movimientos a cuestiones culturales es una forma de eludir la responsabilidad sobre las condiciones materiales. El origen real, afirma, se encuentra en la pérdida de la cohesión social y en la desaparición de un horizonte vital predecible basado en un empleo sólido y estable que permita a la persona planificar su futuro.
Jordi Alberich vicepresidente del IEE de Foment del Treball, con 'Letra Global' BARCELONA
Por ello, Alberich entiende que los que valoran el sistema capitalista lo deben “mimar” para que pueda seguir ofreciendo frutos a la sociedad. Y, como buen liberal y humanista, realiza una firme defensa del impuesto de sucesiones.
El economista expone que no tiene lógica que se grave el consumo o el trabajo y que, en cambio, no se pague por heredar si se pretende defender la moral del capitalismo moderno. La solución, a su juicio, no pasa por desmantelar el sistema fiscal a raíz de agravios comparativos entre territorios, sino por articular un rearme fiscal más justo y homogéneo a nivel europeo, simplificando la burocracia, reduciendo la maraña de tributos y elevando los mínimos exentos para blindar a las clases medias y a las pequeñas empresas. “El impuesto de sucesiones es la esencia del buen capitalismo”, sostiene.
Respecto a la situación en Cataluña, Alberich entiende que la mejora ha sido significativa. Subraya el valor de haber superado los momentos más agudos del proceso independentista para recuperar la normalidad social y un clima de convivencia absoluta que hoy permite compartir mesa con naturalidad con quienes piensan diferente. Desde su perspectiva, el panorama actual de Cataluña en términos de entendimiento y estabilidad es netamente superior al clima de rechazo sistemático que percibe hoy en Madrid.
El economista Jordi Alberich, en la entrevista con 'Letra Global' BARCELONA
La proyección global de eventos recientes, como las imágenes de la Sagrada Familia y la visita papal, han servido como una inyección de moral interna y un reflejo de que el país cuenta con un tejido empresarial diversificado y sólido que reacciona con éxito si no se le ponen "palos en las ruedas".
Jordi Alberich concluye que, lejos de ser la sociedad "rara" que el mundo o el propio imaginario catalán percibía hace unos años, Cataluña destaca en la actualidad por ser un entorno dinámico capaz de gestionar su propio éxito desde la moderación y el reencuentro social. "Barcelona y Cataluña, si dejas que hagan, funcionan", sentencia.