Una imagen de la serie 'Algo terrible está a punto de suceder'

Una imagen de la serie 'Algo terrible está a punto de suceder' NETFLIX

Cine & Teatro

‘Algo terrible está a punto de suceder’: Gracias por avisar

La serie parte de una premisa eficaz y, por falta de imaginación o ansia de trascendencia sentimental, se ha llegado a una conclusión funesta que frustra cualquier expectativa razonable alumbrada durante el visionado

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La nueva miniserie de Netflix Algo terrible está a punto de suceder (ocho episodios) tiene un título que funciona muy bien y que resulta muy didáctico. En efecto, ahí pasan cosas de abrigo, pero también pasa otra que afecta al resultado del producto: pasados los cuatro primeros capítulos, que mantienen un tono inquietante a lo David Lynch, cuando se revela el presunto McGuffin (que decía Hitchcock), la cosa es tan delirante (en el mal sentido), que la historia se desmorona irremediablemente.

Creo que es la primera serie en que no revelo el final no para evitar el molesto spoiler, sino porque me quedé sopas en el sofá media hora antes de llegar a su conclusión.

Producida por los hermanos Doffer, creadores de Stranger things, y creada por la guionista Haley Z. Boston, que ya había trabajado en series como la estupenda (y rarísima) Nuevo sabor a cereza y la irregular El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro, Algo terrible está a punto de suceder nos cuenta la historia de una pareja que acude a la casa de campo de los padres de él para proceder a la presentación de la novia y celebrar un matrimonio discreto en mitad de ninguna parte.

Imagen de 'Algo terrible está a punto de suceder'

Imagen de 'Algo terrible está a punto de suceder' NETFLIX

Se trata de Nicky (Adam DiMarco, un actor con el carisma de una pantufla a cuadros) y Rachel (Camilla Morrone, actriz americana de orígenes argentinos que ejerció de novia de Leonardo Di Caprio hasta que se hizo demasiado mayor para el peterpanesco actor y de ahijada de Al Pacino cuando su madre se separó de su padre y se lio con él: Hollywood royalty, más o menos). Él parece un soso y un pusilánime (enseguida comprobamos que así es) y ella es una chica atormentada por asuntos del pasado que se irán desvelando poco a poco.

Cosas extrañas

El trayecto hacia la mansión familiar de Nicky es una pesadilla lynchiana en la que pasan todo tipo de incidentes extravagantes e inquietantes (se los ahorro por si deciden ver la serie), pero lo peor está por llegar, ya que la familia de Nicky es una pandilla de frikis de mucho cuidado: la apolillada madre (luego descubriremos que tiene una enfermedad terminal) es Jennifer Jason Leigh, que saca adelante su personaje como buenamente puede, y el padre, sospechoso aficionado a las armas, es Ted Levine, el comisario Stottlemeyer de la serie Monk.

El hermano es un tipo muy desagradable y la hermana no parece estar muy bien de la cabeza. Lógicamente, enseguida empiezan a suceder cosas extrañas e inexplicables que te mantienen muy despierto en el sofá. Por lo menos, durante los primeros cuatro episodios.

En cuanto se revela el McGuffin, ya podemos darnos todos por muertos, ya que es de un poco interesante que atufa: resulta que una antigua maldición se ceba en la novia de cualquier boda de la familia, que deberá morir si se ha equivocado al elegir novio y resulta que éste no es su alma gemela. Momento en el que uno se pregunta: ¿para esta tontería me he tirado casi cuatro horas delante del televisor? ¿Almas gemelas? ¡Por el amor de Dios!

Premisa eficaz

Uno termina de ver Algo terrible está a punto de suceder, aunque, efectivamente, a nivel narrativo, algo terrible acabe de suceder (pese a que uno se duerma a media hora del final: los peligros nocturnos del “¡Venga, un episodio más, que es el último!”).

Y lo que ha sucedido es que se ha partido de una premisa eficaz y, por falta de imaginación o ansia de trascendencia sentimental, se ha llegado a una conclusión funesta que frustra cualquier expectativa razonable alumbrada durante el visionado.

Lo mejor de la experiencia es el descubrimiento de la señorita Morrone, actriz competente que (casi) logra hacer creíble su personaje, por mal explicado que esté, y que merece ser considerada algo más que la ex novia de Leo o la ahijada de Pacino. Espero que tenga más suerte en su próxima serie. Y que si llaman los hermanos Duffer, se lo piense mucho antes de contestar.