Las casitas de una playa de Cataluña que recuerdan a Venecia en Garraf

Las casitas de una playa de Cataluña que recuerdan a Venecia en Garraf

Historia

Parece Venecia, pero no tiene canales: el pueblo que enamora por su playa de 33 casetas declarada Bien Cultural de Interés Nacional

La cala se distingue por su fina arena blanca y sus aguas cristalinas repletas de peces

Más noticias: Se vende palacio novecentista en España: 6 dormitorios, 5 baños y 3.911 m2 por menos de dos millones de euros

Llegir en Català
Publicada

Noticias relacionadas

Cuando se habla de la Venecia catalana lo más recurrente es pensar en Empuriabrava. Tiene sentido, este municipio de Girona es famoso por sus canales por los que circulan yates en vez de góndolas.

Aun así, hay otro lugar que recuerda directamente a Muerte en Venecia y a esas playas del Lido filmadas por Luchino Visconti en las que se veía unas casetas de bañistas y pescadores. Una imagen que aún se puede ver en tierras italianas y a media hora de Barcelona.

Allí se encuentra una pequeña localidad, perteneciente a Sitges, que ha conquistado, desde hace décadas a los burgueses de Barcelona, Garraf. Allí se encuentra una playa declarada Bien Cultural de Interés Nacional.

Lo curioso es que no aparece en las guías, se puede llegar en tren y, además, cuenta con unas casitas que han convertido a su costa a obtener el citado reconocimiento y llamar la atención de publicaciones de viajes especializadas como National Geographic.

Dónde está 

No es fácil llegar en coche, ya que se debe r por la famosa carretera del Garraf y sortear las decenas de curvas que separan las ya citadas localidades. Pero tras cruzar la carretera por debajo, el visitante se encuentra con una playa que posee un encanto único.

Su característico skyline formado por 33 casetas es tan pintoresco y nostálgico como inconfundible. Literalmente uno se siente en el set de Muerte en Venecia.

Una playa veneciana

Pero más allá de las casetas y las semejanzas, la cala se distingue por su fina arena blanca y sus aguas cristalinas repletas de peces. Al estar bajo un acantilado, las rocas se meten en el mar y convierten el lugar en un refugio ideal para peces y otro tipo de fauna marina. No en vano, muchos acuden allí para practicar buceo.

Por las mencionadas características de la zona, la playa suele ser un lugar calmo, donde el viento no sopla con tanta fuerza. Esto permite largas caminatas, tranquilidad y aguas calmas.

La Little Beach House de Soho House en el Garraf

La Little Beach House de Soho House en el Garraf Cedida CG

Cómo es la playa

La llamada playa de las casetas mide 380 metros de largo y unos 28 metros de ancho. Allí se ubican tres restaurantes y dos chiringuitos, se pueden alquilar kayaks, patines a pedales y tablas de paddle surf y dispone de todo tipo de servicios: duchas, socorristas y rampas de acceso. Claro que si algo destacada es el exclusivo y recuperado hotel privado, solo para socios, que gestiona el grupo Soho Club. Un hotel que llamó la atención de National Geographic.

En cualquier caso, si algo destaca esta cala es por sus casetas. El rasgo más distintivo de esta playa son estas construccionespintadas de verdiblanco, conocidas porque recuerdan a esas casetas de bañistas de las playas del Lido de Venecia. Sólo que en las catalanas se puede vivir gracias a su mayor tamaño.

Bien Cultural

Si fotogenia es de tal magnitud que, más allá de servir para el postureo, a menudo han servido de plató ideal para spots de televisión o escenas de películas. Y eso que ya tienen más de un siglo de historia, un factor que las ha llevado a ser declaradas Bien Cultural de Interés Nacional.

El porqué de la ubicación de estas casetas allí es, todavía hoy, un misterio. Unos dicen que fueron ubicadas allí por los primeros bañistas. Otra versión es que eran espacios donde los pescadores. Por último, no se descarta que en realidad fueran para los trabajadores del ferrocarril, porque sí, el tren llega hasta allí.

Origen

En cualquier caso, estas casetas, o al menos las primeras, datan de 1923. Estaban hechas de madera y el clima y las olas las echaba abajo con facilidad. No fue hasta 1931, cuando Domingo Sorribas, con permiso de la Comandancia de Marina, construyó la primera caseta sobre pilares. La aprobación despertó el interés de muchos y vecinos y ya en 1934 había 33 casetas.

Desde entonces han pasado muchas cosas. En 1946, el Ministerio de Obras Públicas (MOPU) se convirtió en el propietario de las casetas y responsable de hacer las concesiones. Además, fijó que todas tenían que ser iguales y estar pintadas de blanco y verde. Una estética que aún se mantiene.

Playa de Garraf

Playa de Garraf CG

A partir de los 50, las casetas fueron amenazadas por la ampliación del pueblo, la construcción del puerto deportivo y la llegada de turismo. Pero siempre se mantuvieron en pie gracias a la lucha vecinal, quienes tienen un papel clave. En 1984, la Associació de Veïns de la Platja de les Casetes de Garraf se organizó para conservarlas, pero ahora están en manos privadas. La mayoría pertenecen a los herederos de sus constructores.

Más allá de la playa, Garraf bien merece una visita. Es uno de los pueblos más jóvenes de Cataluña, fue erigido en 1901 cuando todavía una colonia de pescadores y trabajadores de la cantera de La Falconera que está próxima y del puerto, propiedad del conde Güell.

Qué ver 

Su ubicación privilegiada la convirtieron en un atractivo y en la segunda década del siglo XX ya tenía más habitantes que Castelldefels. La actividad de la cantera atraía a trabajadores y el mismo Eusebi Güell mandó construir un apeadero, ahora convertido en estación. Allí empezó la gran eclosión.

De aquellos tiempos todavía se mantienen en pie edificios históricos y de una arquitectura más que interesante. El más especial es el Edificio Gaudí Garraf. El nombre ya da pistas. Si allí estaba el conde Güell es fácil deducir que le pidió a su arquitecto favorito una casa allí. Y Gaudí, erigió esta casa donde ahora se encuentra un restaurante diseñado por el referente modernista.

Cómo llegar

Gracias a Eusebi Güell este pequeño municipio cuenta con estación propia y todavía llegan trenes. La línea R2 Sud de Rodalies para allí y tarda menos de media hora en llegar allí desde Barcelona.

Si se accede en vehículo privado hay que tener en cuenta dos cosas. Primero, que hay un aparcamiento público limitado con zona azul de junio a septiembre. Y aun así, se llena rapidísimo, como el que hay también en el puerto deportivo. Se llega vía las curvas del Garraf o, lo que es lo mismo, por la C-31.