Antonia San Juan, en la primera gala de los Goya en Barcelona

Antonia San Juan, en la primera gala de los Goya en Barcelona

Historia

La primera vez de los premios Goya en Barcelona: una gala para el olvido que no se quiere repetir

La ceremonia se celebró en el 2000 en la capital catalana, pero no dejó un gran recuerdo

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La 40ª edición de los Premios Goya está al caer y, tras pasar por Valencia, Málaga, Valladolid, Sevilla y Granada, entre otros lugares, los cabezones regresan a Barcelona.

Lo hacen con ilusión y con todos los medios desplegados (un paseo de la fama en Glòries, un photocall en el ayuntamiento, un concierto en el Auditori…) y con un fantasma: el de la primera vez que los premios se celebraron en la capital catalana.

Fue a principios de siglo, en el 2000. Un hito histórico: después de 13 ediciones en Madrid, la ceremonia se desplazaba por primera vez del centro de España y viajaba “a provincias”.

Barcelona fue la primera ciudad de España afortunada en vivir esta descentralización, pero lo que tenía que ser una fiesta se convirtió en una pesadilla. Todavía hoy se recuerda como una de las galas más aburridas de la historia de estos galardones.

El año Almodóvar

Nada lo hacía pensar. Era el año de Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar. Todavía no había ganado el Oscar, pero ya estaba en la carrera. La cinta, además, dio a conocer a Antonia San Juan, que demostró tener una gran vis cómica, incluso cuando su personaje, La Agrado, no lo pasa bien.

Esta nueva fama hizo que la academia apostara por ella para presentar la 14ª edición de los Premios Goya, celebrada en L’Auditori de Barcelona.

Qué pasó en el 2000

Lo que se anunciaba como una noche memorable para la capital catalana terminó convirtiéndose en un episodio polémico, marcado por críticas generalizadas y una recepción tibia del público. De ahí que este recuerdo planee como un fantasma sobre esta 40ª edición.

No tiene por qué repetirse. Los presentadores no son los mismos y, desde entonces, y a pesar de que la gala al año siguiente regresara a Madrid, ha circulado por otras ciudades de España con otros presentadores y han sido un éxito. Pero, ¿qué pasó en el 2000?

Antonia San Juan era casi una debutante; además, estaba con los nervios tras haber sido nominada al Goya a Mejor Actriz Novel, y eso le pasó factura. En ocasiones, la intérprete parecía despistada y, tras perder el premio al principio de la noche, todo fue a peor.

La canaria aparecía sobre el escenario desganada, desmotivada, derrotada. Para una gala de una duración superior a las dos horas, eso se convirtió en un lastre.

De quién fue la culpa

Además, la gala fue adquiriendo un tono más sobrio que cómico. Las críticas señalaron que el guion, poco ágil, tampoco ayudó. Las reseñas mayoritarias fueron demoledoras: la fiesta del cine español fue “aburrida” y “monótona”.

La falta de ritmo y la dilución de los momentos de tensión dramática entre discursos extensos contribuyeron a crear una atmósfera de desconexión.

Vergés o San Juan

Las palabras de la prensa fueron muy duras. San Juan salió a defenderse. Tuvo que desmentir que se hubiera tomado nada más que tilas y alegó que ella solo siguió el guion.

Las palabras parecieron molestar a la responsable del mismo, Rosa Vergés. La directora de cine y de la gala apuntó a la intérprete y a su “inexperiencia como actriz”.

Vergés asumió su error en la elección de la presentadora y señaló que tampoco la planificación general fue óptima. Asimismo, indicó que hubo errores de producción que impactaron en la recepción del evento.

Todo ello no sentó bien a la propia San Juan, que no quiso entrar en polémicas. Años más tarde reconoció que sintió que su estilo “sobrio fue confundido con aburrimiento”, pero eso no quitó el impacto que le causaron tantas críticas: su recuerdo de esos Goya era, en su día, “agrio”.

Datos de audiencia

La academia se repuso, hubo galas mejores, tal vez incluso peores, en opinión de algunos. Pero los hechos y los vídeos ahí están, igual que los datos de audiencia.

La ceremonia alcanzó 2,816 millones de espectadores y un 30% de share en TVE, cifras que ahora se ven buenísimas, pero que en su día quedaron notablemente por debajo de los picos registrados en ediciones anteriores.

Puntos positivos y negativos

La comparación con galas más exitosas puso de manifiesto que el evento no logró captar completamente la atención del público, que esperaba más dinamismo y emoción. Aunque el tiempo ha demostrado que también hubo momentos peores, como en 2021, que solo alcanzó un 15,6% de share.

En cualquier caso, los medios de entonces destacaron todo lo negativo, desde desaciertos técnicos hasta decisiones de producción cuestionables, como la falta de fluidez entre segmentos y una conexión deficiente con la audiencia televisiva.

No se salvó ni el espacio. Se llegó a decir que el mismo Auditori era poco acogedor. Todo el conjunto provocó que se dijera que fue “una gala para el olvido”. Tal vez por eso, también se ha cambiado de espacio.

Entonces no existía el Auditori del Centro de Convenciones Internacionales de Barcelona (CCIB), lugar que acogerá este año la 40.ª edición de los premios Goya.

Cómo será la gala del 2026

Allí estarán Luis Tosar y Rigoberta Bandini presentando la ceremonia, tratando de hacer olvidar el mal recuerdo de aquella gala. Ya está casi todo preparado, hasta las actuaciones de Bad Gyal y La Casa Azul durante la ceremonia.

Ninguno piensa ya en el 2000; ha quedado lejos, 26 años atrás. Este 2026 puede ser una mejor gala, para el recuerdo y no para el olvido. Al menos, eso intentarán.