La masía de los plebeyos de Gelida, Can Pasqual

La masía de los plebeyos de Gelida, Can Pasqual PENEDÈS TURISME

Historia

La masía de los plebeyos de Gelida: cinco siglos de agricultura y patrimonio amenazados por la expansión logística

Los actuales propietarios, descendientes del mayordomo de los señores del castillo, han hecho negocia con la finca

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Cuando uno circula por las carreteras del interior de Cataluña, hay un paisaje que se repite: llanuras y tierras de cultivo con masías o caseríos que lo protegen.

Cada una de esas construcciones tiene su historia particular. Una de ellas se encuentra a escasos 40 minutos de Barcelona, en Gelida, aunque hoy se encuentra amenazada.

Se sitúa a las afueras del municipio; sin embargo, su nombre es conocido entre sus vecinos: Can Pasqual. El apellido, muy popular en buena parte de Cataluña, pertenece a una familia de plebeyos. Una saga que ha conseguido ser un referente en el territorio.

La masía tiene más de cinco siglos de historia y su futuro, aunque amenazado, parece estar más vivo que nunca. Sus responsables, miembros de la familia Pasqual, la han reconvertido en un espacio dedicado a la viticultura, una apuesta segura en el Penedès.

Cesión a un plebeyo

Sus responsables saben lo que hacen. No solo aprovechan la fama de estas tierras de vino y cava, sino también el conocimiento que les ha dado pertenecer a la familia Pasqual.

¿Qué tiene esta familia? Una historia muy particular. La masía, documentada desde al menos el siglo XIII, perteneció a los señores de Gelida hasta 1531.

Un mayordomo con caserío

Ese año, la propiedad del caserío pasó a manos de Jaume Pasqual, mayordomo del castillo de Gelida, gracias a un acuerdo registrado en archivos locales.

Desde entonces, y durante cerca de cinco siglos, sus descendientes han mantenido la propiedad familiar y la explotación agrícola del lugar.

Masía Can Pasqual

Masía Can Pasqual DIPUTACIÓN DE BARCELONA

La familia ha dispuesto de este conjunto que presenta la imagen típica de una masía tradicional catalana: un cuerpo principal ancho de planta cuadrangular con cubierta a dos aguas, flanqueado por cobertizos agrícolas y delimitado frontalmente por un patio o era.

Desde el punto de vista patrimonial, destacan elementos como un portal de medio punto con dovelas, un reloj de sol tradicional en la fachada y un jardín con especies centenarias que rememoran el paisaje histórico agrícola del Penedès. En la parte posterior se localiza la antigua bodega.

Patrimonio local

El edificio es de un valor tan importante que ha sido catalogado como Bien Cultural de Interés Local (BCIL). Este título acredita su valor histórico y arquitectónico.

Sin embargo, Can Pasqual es mucho más que una masía de plebeyos. Desde que la tomara el mayordomo de los señores de Gelida, la finca ha sido un centro de producción agrícola y vitivinícola tradicional.

Momento de crisis

Los documentos históricos recogen que ya en el siglo XIX se elaboraba aguardiente. Eso también la ha llevado a vivir duros episodios, como la devastación de sus viñedos por la filoxera. Pero salieron adelante.

Esta enfermedad de la vid, que afectó también al resto del Penedès a finales de este siglo, fue solucionada gracias al conocimiento de la familia, que replantó el terreno sobre patrones resistentes estadounidenses.

Cuesta creerlo, pero a pesar de seguir esta línea de negocio, la masía ha mantenido su dimensión familiar y sociocultural.

Los Pasqual siguen al frente de la masía y, de forma ininterrumpida, se han dedicado al desarrollo agrícola, aunque ampliando sus líneas de negocio.

Proyecto del siglo XXI

En la última década, Can Pasqual ha iniciado una nueva etapa que combina su historia con la viticultura contemporánea y el enoturismo.

El propio proyecto se define como “un proyecto nuevo en uno antiguo”: por un lado, la continuidad familiar y la vinculación con la tierra desde 1531; por otro, la decisión tomada en 2011 de recuperar la esencia de las antiguas masías del Penedès para producir vino y aceite.

Cava y vino

Siguiendo criterios respetuosos con el entorno, la finca trabaja con variedades tradicionales de la región y produce vinos tranquilos y espumosos, así como cavas bajo marca propia.

Entre estas elaboraciones figuran, por ejemplo, un Cava Can Pasqual Reserva Brut Nature, realizado con uvas Xarel·lo cultivadas en parcelas específicas del terreno, siguiendo prácticas ecológicas y biodinámicas.

Fachada de Can Pasqual

Fachada de Can Pasqual DIPUTACIÓN DE BARCELONA

La producción es limitada y se presenta como una apuesta por la calidad y la identidad local más que por la cantidad, poniendo en valor la variedad autóctona Xarel·lo y los rasgos del terroir del macizo de l’Ordal, donde se asienta la finca.

Además de la elaboración de vinos y cavas, Can Pasqual ha desarrollado actividades vinculadas al enoturismo y la vivencia de la viticultura tradicional.

Abierto a visitas

Las visitas guiadas proponen itinerarios por las instalaciones, el viñedo y el Celler-Museu, acompañadas de degustaciones que permiten conocer de primera mano la relación entre la historia de la masía y sus productos actuales.

El problema, una vez más, son las amenazas que se ciernen sobre el terreno. El desarrollo industrial y logístico de una zona como el Penedès pone en riesgo las tierras y la producción de Can Pasqual.

Problemas con Amatller

En paralelo a la nueva vida de la masía, la empresa Ametller Origen ha impulsado un ambicioso proyecto denominado Agroparc Penedès, previsto entre Gelida y Sant Llorenç d’Hortons.

La empresa de supermercados aspira a integrar agricultura regenerativa, tecnología y energías renovables en un espacio agroalimentario de gran escala, en una zona cercana a Can Pasqual.

Vecinos de la zona señalan que la ubicación de este agroparque hará que una gran cantidad de camiones y flota logística circulen por la carretera que rodea la masía durante prácticamente todo el día.

La familia propietaria ha alertado de que esto podría tener consecuencias sobre la habitabilidad, la actividad agrícola y el entorno ambiental de la finca. Unas alegaciones que han sido desestimadas en el proceso administrativo, según denuncian los propietarios.

Primeras medidas

La empresa promotora del Agroparc ha reconocido tensiones alrededor del proyecto y, en agosto de 2025, informó de la paralización temporal de trabajos previos a la obra, citando razones de seguridad y presencia de especies protegidas. Aun así, sostienen que las actuaciones cumplían con los requisitos de la interlocutoria judicial vigente.

No es la primera vez que esto sucede. La masía lleva años enfrentándose a esta problemática, solo hay que ver lo cercana que está la autopista AP-7 y las vías del tren.

Qué pasará

Asimismo, el desarrollo de otras infraestructuras ya ha conllevado expropiaciones y ha alterado la calma que siempre ha imperado en Can Pasqual.

Aun así, la familia no se rinde. El proyecto sigue adelante. Resiste el paso del tiempo. Han pasado cinco siglos desde que la familia está al frente y, aunque su futuro está amenazado, garantizan que van a preservar este legado familiar y territorial.