Parque Cultural de la Montaña de Sal de Cardona

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La montaña de Cataluña que crece sola: el fenómeno único en Europa que esconde un palacio de cristal

Este enclave geológico permite descender a 86 metros de profundidad para recorrer las galerías de una antigua mina potásica repleta de estalactitas y colores imposibles

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A menos de cien kilómetros de Barcelona existe un paisaje que desafía toda lógica terrestre. No hace falta viajar a Marte para pisar un suelo que parece de otro planeta.

En la comarca del Bages, una formación geológica rompe la monotonía del verde prepirenaico. Se trata de una gigantesca masa salina que emerge del subsuelo con fuerza imparable.

Fenómeno vivo

La Montaña de Sal de Cardona constituye un caso excepcional en la geología europea. Técnicamente se denomina diapiro, una rareza donde la sal asciende presionada por las capas tectónicas.

Montaña de Sal de Cardona

Montaña de Sal de Cardona

Esta particularidad provoca un hecho asombroso: la montaña aumenta su altura cada año. La presión empuja los materiales hacia arriba y modifica lentamente su morfología exterior e interior.

Oro blanco

Durante siglos, este afloramiento natural representó la mayor fortuna de toda la región. La sal era un bien preciado para conservar alimentos y otorgó un poder inmenso a los señores locales.

Los Duques de Cardona, conocidos históricamente como los 'reyes sin corona', basaron gran parte de su influencia política en el control férreo de este recurso aparentemente infinito.

Pasado industrial

La explotación artesanal dio paso a la industria masiva a principios del siglo XX. En 1929 se abrió la Mina Nieves para extraer potasa, un fertilizante con gran demanda internacional.

La actividad minera transformó el pueblo y atrajo a miles de trabajadores de fuera. Durante décadas, las galerías se profundizaron hasta alcanzar cotas superiores al kilómetro bajo tierra.

Cierre definitivo

La caída de la rentabilidad y la complejidad técnica provocaron el cese de la actividad. En septiembre de 1990, la mina cerró sus puertas definitivamente y dejó tras de sí una infraestructura titánica.

Parque Cultural de la Montaña de Sal de Cardona

Parque Cultural de la Montaña de Sal de Cardona Cardona Turismo

Lejos de caer en el olvido, las instituciones decidieron reconvertir el espacio. El objetivo pasaba por transformar el patrimonio industrial en un activo cultural y turístico de primer orden.

Viaje abisal

Hoy, la visita comienza con un descenso motorizado en vehículos especiales. El transporte lleva a los visitantes desde la superficie hasta la entrada de las galerías, situada a 86 metros de profundidad.

Montañas de sal de Cardona

Montañas de sal de Cardona

Al cruzar el umbral, la temperatura se estabiliza en unos agradables 17 grados constantes. El ambiente cambia de forma radical y el ruido exterior desaparece por completo ante la roca.

Capilla Sixtina

El recorrido a pie revela un espectáculo visual único en el continente. La humedad y el paso del tiempo han esculpido formas caprichosas que cuelgan de los techos y brotan del suelo.

Destaca la sala conocida popularmente como la 'Capilla Sixtina'. Su belleza y grandiosidad justifican el nombre, con una acústica y una iluminación que realzan la majestuosidad del recinto.

Colores imposibles

Las paredes no son blancas, como cabría esperar de la sal de mesa común. El mineral ofrece una paleta cromática vibrante debido a la presencia de otros compuestos químicos naturales.

Los óxidos de hierro tiñen la roca de tonos rojizos y anaranjados intensos. El magnesio y la potasa aportan vetas grisáceas y rosadas que crean un lienzo abstracto fascinante.

Tesoro protegido

El Parque Cultural de la Montaña de Sal gestiona hoy la conservación de este enclave. Las visitas son siempre guiadas por seguridad y requieren el uso obligatorio de casco para entrar.

La fragilidad del entorno obliga a limitar el aforo diario de forma estricta. Es una medida necesaria para garantizar la preservación de un patrimonio geológico que la naturaleza sigue modelando a su antojo.