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La tecnología es una eficaz herramienta para tratar las enfermedades del corazón / QUIRÓNSALUD

Las nuevas tecnologías aceleran los avances en cardiología

El tratamiento de las enfermedades cardiovasculares incorpora nuevas herramientas y establece una mejor relación médico-paciente

8 min

Las nuevas tecnologías aplicadas a la cardiología han dado un fuerte impulso a esta rama de la medicina en los últimos años. Gracias a estos avances, se ha ganado rapidez en los diagnósticos, se han implantado técnicas menos invasivas, se ha mejorado el servicio asistencial e incluso permite al paciente ser parte activa en el tratamiento.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo y la tecnología se presenta como una gran aliada para combatir las patologías relacionadas con el corazón. Mejorar la calidad de vida de los enfermos cardiovasculares es el objetivo en una época en la que se ha producido un incremento de los factores de riesgo a causa del tabaquismo, el sedentarismo o la obesidad.

Soluciones organizativas

La medicina no es ajena a la vertiginosa transformación tecnológica que está experimentando la sociedad actual. Muchas prácticas que parecían impensables hace tan solo una década, hoy se han convertido en soluciones que aumentan las capacidades de los médicos y prestar al paciente una atención personalizada.  La jefa del servicio de cardiología del Hospital Quirónsalud Barcelona, Pilar Tornos, explica que los progresos más significativos se basan sobre todo en los cambios tecnológicos y organizativos. “El acceso a internet y las redes sociales permite que los profesionales se relacionen entre ellos y puedan compartir información de manera rápida”, afirma esta especialista en el aparato cardiovascular.  

“Muchos médicos constituyen grupos de WhatsApp de la misma o distintas especialidades que se dedican a una patología concreta para actuar rápidamente ante cualquier problema diagnóstico o terapéutico”, desvela la doctora Tornos. “Los códigos infarto o ictus constituyen un claro ejemplo de cómo los cambios en la organización sanitaria y la rapidez en compartir la información entre paciente, médico de emergencias, urgencias hospitalarias y equipos terapéuticos han logrado disminuir la mortalidad y las secuelas en estas graves patologías cardiovasculares”, añade la cardióloga.

Nuevas herramientas tecnológicas

Entre estos avances, merece mención especial la ingeniería biomédica, que es la aplicación de los principios y técnicas de la ingeniería al campo de la medicina. “Esta especialidad está evolucionando sin descanso y está aportando herramientas que se van introduciendo rápidamente en distintas áreas de la cardiología”, señala la doctora Tornos. “Las técnicas de imagen, como la ecocardiografía, resonancia magnética, el TAC o la cardiología nuclear, facilitan el diagnóstico y se han convertido en imprescindibles en la práctica cardiológica”, recalca.

También la tecnología ha introducido cambios en el manejo de los enfermos. “Un ejemplo de ello es que actualmente ante pacientes con problemas en las válvulas cardíacas que precisan intervención el tratamiento ya no es solo la cirugía convencional. Aunque es cierto que la cirugía ha evolucionado de forma extraordinaria, puesto que es menos invasiva y ofrece mejores resultados”, asegura experta en el corazón. Hay sin embargo otros tratamientos. Tornos pone el énfasis en que “los que se realizan de forma percutánea a través de catéter son ya una realidad y en ciertos grupos de pacientes son la solución elegida”. Aclara que por lo que se refiere a las arritmias, “los procedimientos han cambiado radicalmente, como técnicas de mapeo, la combinación con técnicas de imagen, las mejoras en las técnicas de ablación o el uso de nuevos tipos de marcapasos que se insertan percutáneamente y son muy útiles en determinados pacientes”. 

Médico y paciente interactúan

Además de las evidentes mejoras diagnósticas y terapéuticas, estos cambios también están influyendo en la relación entre médico y paciente. “Este último ha dejado de ser un sujeto pasivo que acepta el veredicto del especialista sin cuestionarlo y el médico paternalista se ha convertido en alguien que considera el manejo del paciente como una relación bilateral", señala la cardióloga del Hospital Quirónsalud de Barcelona.

Esto se debe, entre otras cosas, a que los pacientes tienen acceso a una ingente cantidad de información. "Es cierto que en muchos casos esta información obtenida mayoritariamente por internet y, por lo tanto, no filtrada, puede provocar confusión y alarmas innecesarias", admite la especialista barcelonesa. "Es misión del profesional conducir al paciente en este terreno, señalar las noticias dudosas y ayudar a la comprensión de muchas otras”, advierte Tornos. 

Teleasistencia

La práctica médica ya no es concebible sin la tecnología. De hecho, se puede decir que hoy día depende de ella. El soporte digital prácticamente anula la distancia entre el paciente y el centro hospitalario. Es lo que se ha venido a llamar telemedicina. Avances tecnológicos como la monitorización a distancia de determinados dispositivos como marcapasos o desfibriladores, hacen al paciente conocedor y más responsable de su propio tratamiento.

“Las unidades de insuficiencia cardíaca, por ejemplo, utilizan de forma sistemática la telemedicina para el control de los enfermos. Ello redunda en un reconocimiento precoz de los síntomas de alarma. De este modo, el paciente, bien instruido, se convierte de alguna manera en una parte crucial de su propio tratamiento”, explica la doctora Tornos.

La utilidad del smartphone 

Los pacientes disponen además de tecnologías que les permiten monitorizar su frecuencia cardíaca, respiratoria o el nivel de ejercicio. En este sentido, los smartphones se han generalizado. “La utilidad de estos dispositivos para el diagnóstico de alteraciones del ritmo cardíaco fue estudiada en un importante trabajo publicado en la prestigiosa revista New Engrande Jornal of Medicine", aclara la cardióloga.

"Se estudiaron a más de 400.00 portadores sanos de smartphones y objetivaron la capacidad de estos en la detección de arritmias que resultó ser del 0,52%”, concluye Tornos