Las rosas han sido elaboradas por personas con discapacidad de entidades sociales colaboradoras de CaixaBank
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CaixaBank regala 12.750 rosas de Sant Jordi en 135 residencias y fundaciones de Cataluña
La entidad ha movilizado a 500 voluntarios en una nueva iniciativa para mejorar el día a día de los colectivos más vulnerables, como mayores o personas con discapacidad intelectual
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CaixaBank ha movilizado a cerca de 500 voluntarios en Cataluña para repartir 12.750 rosas con motivo de la Diada de Sant Jordi en 135 residencias y fundaciones de las cuatro provincias, en una iniciativa que vuelve a poner el foco en su compromiso social.
La acción, impulsada a través de su programa de Voluntariado CaixaBank, no se limita a la entrega de flores: busca generar momentos de cercanía, conversación y acompañamiento con personas mayores y con discapacidad intelectual, muchas de las cuales viven en situación de vulnerabilidad. Además, muchas de estas rosas han sido elaboradas por personas con discapacidad de entidades sociales colaboradoras, lo que añade un valor especial a cada entrega y refuerza el carácter inclusivo de toda la iniciativa.
Voluntarios y voluntarias de CaixaBank han llevado rosas de Sant Jordi a los más vulnerables
Despliegue en todo el territorio
La iniciativa ha tenido una presencia destacada en la provincia de Barcelona, donde los voluntarios de CaixaBank han visitado residencias tanto de la capital como de municipios del área metropolitana como Sabadell, Terrassa, Granollers, Gavà, Badalona, Molins de Rei, Cornellà o L’Hospitalet de Llobregat. En cada parada, más allá de la rosa, el objetivo ha sido claro: dedicar tiempo, escuchar y compartir un rato que rompa la rutina. Porque muchas veces ese pequeño espacio de conversación vale tanto como el propio gesto, y ahí es donde el acompañamiento cobra verdadero sentido.
El alcance territorial refleja bien la capacidad de movilización de CaixaBank, que consigue desplegar este tipo de acciones de forma coordinada sin perder ese trato cercano que define a su red de voluntariado.
Foto entrega rosas Sant Jordi, Voluntariado CaixaBank (Horizontal).jpg
Acciones que van más allá de las rosas
El programa también ha incluido actividades dirigidas a niños y niñas en situación de vulnerabilidad. En Girona, voluntarios de CaixaBank han visitado a menores hospitalizados, llevándoles peluches y marcapáginas en una jornada pensada para aportar un respiro emocional en un entorno complejo. La presencia del dragón de Sant Jordi ayudó a transformar el ambiente, generando momentos de alegría tanto para los pequeños como para sus familias, en un día que, de otra forma, habría sido muy distinto.
En Tarragona, la acción se ha desarrollado en colaboración con distintas entidades sociales. Niños y niñas con discapacidad intelectual de APASA han entregado 50 libros a menores atendidos por Cáritas en Amposta, en un encuentro que incluyó una sesión de cuentacuentos centrada en valores como la diversidad y la convivencia. Una actividad sencilla, sin grandes artificios, pero muy alineada con el enfoque inclusivo que promueve la entidad.
Voluntarios de CaixaBank han llevado peluches y marcapáginas a menores hospitalizados
La voz de la entidad
Desde CaixaBank, la valoración de la iniciativa pone el acento en el impacto humano que hay detrás de cada acción. La directora territorial en Barcelona, Maria Alsina, ha destacado que este tipo de actividades permiten “acercarse a las personas usuarias de las residencias y a las entidades que trabajan para mejorar su día a día”, al tiempo que refuerzan el compromiso del voluntariado para “aportar su granito de arena y contribuir a dar respuesta a los retos sociales”. En esa misma línea, ha querido poner en valor un detalle clave: cada rosa es única, porque ha sido confeccionada manualmente en centros ocupacionales, lo que añade un significado especial y refuerza el valor de lo artesanal.
Una persona mayor con una de las rosas entregadas por los voluntarios de CaixaBank
Por su parte, el director territorial de CaixaBank en Cataluña, Josep Maria González, ha valorado el “fuerte compromiso y la solidaridad” del voluntariado de la entidad, además del papel clave que desempeñan en el apoyo a colectivos vulnerables, especialmente personas mayores y con discapacidad. Según ha explicado, "iniciativas como esta tienen un impacto directo en el bienestar de quienes las reciben y contribuyen a construir una sociedad más inclusiva y basada en el respeto, destacando también la labor constante de las entidades sociales".
Un compromiso que va más allá de un día
Esta acción forma parte de una estrategia más amplia de CaixaBank basada en el impulso del voluntariado corporativo como herramienta de transformación social. Solo en 2025, cerca de 6.700 voluntarios participaron en más de 6.600 actividades solidarias en Cataluña, beneficiando a más de 162.000 personas en situación de vulnerabilidad y sumando miles de horas de dedicación.
A nivel nacional, el programa cuenta con unos 24.000 voluntarios y la colaboración de alrededor de 2.500 entidades sociales, lo que permite desarrollar iniciativas en ámbitos como la educación, la digitalización, el acompañamiento o el medioambiente. Una red sólida que refleja cómo CaixaBank entiende su papel más allá de la actividad financiera y refuerza su apuesta por generar un impacto social real y sostenido en el tiempo.
En el fondo, todo responde a una idea bastante clara: cuando una entidad moviliza recursos, personas y alianzas de forma coordinada, el impacto deja de ser puntual y se convierte en algo que realmente deja huella. Aunque, a simple vista, todo empiece con una rosa.