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Gastronomía

Los cocineros coinciden: "La descongelación del gazpacho no debe hacerse rápida, sino de forma lenta dentro de la nevera y de un día para otro"

Un pequeño cambio antes de meterlo en el congelador evita buena parte de la textura aguada al servirlo

Otras noticias: Los cocineros coinciden: "La cena más elegante del verano no lleva carne, sino 200 g de espaguetis, 500 g de mejillones y 12 tomates Cherry"

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Con el calor, pocas opciones resultan tan prácticas como un gazpacho bien frío. Se prepara en poco tiempo, permite aprovechar hortalizas de temporada y puede dejarse listo con antelación para resolver una comida o una cena sin volver a cocinar.

También se puede congelar, aunque no saldrá exactamente igual. El frío conserva el alimento, pero modifica la estructura de unas hortalizas con mucha agua y puede desestabilizar la mezcla de tomate, aceite y otros ingredientes.

El cambio que provoca el hielo

La Universidad de Minnesota explica que, al congelarse frutas y verduras, el agua se expande y forma cristales de hielo capaces de romper las paredes celulares. En el tomate, el resultado al descongelar es una textura más blanda y acuosa.

A ello se suma otro fenómeno. Los estudios sobre emulsiones alimentarias muestran que la congelación puede favorecer la separación entre aceite y agua. Por eso un gazpacho descongelado puede aparecer desligado aunque antes estuviera perfectamente homogéneo.

Mejor espeso que aguado

Para reducir ese efecto, conviene congelar un gazpacho más concentrado de lo habitual. El agua fría para ajustar el espesor puede añadirse después, justo antes de servir, cuando resulta más sencillo controlar la consistencia.

Si la receta lleva pan y se busca una textura más fina, puede reservarse para el final. El pan puede quedar pastoso tras la congelación, por lo que prescindir de él antes de guardar el gazpacho facilita recuperar después una mezcla más uniforme.

El recipiente también importa

Antes de guardarlo, pasar el gazpacho por un colador fino ayuda a retirar semillas y restos de piel que pueden hacerse más perceptibles después. No es una medida de seguridad, sino un recurso para conseguir una sensación más uniforme.

El National Center for Home Food Preservation recomienda dejar espacio libre en los recipientes cuando se congelan preparaciones de tomate. Ese margen permite la expansión del contenido y reduce el riesgo de que el envase se deforme, se abra o llegue a romperse.

Frío constante y descongelación lenta

La AESAN sitúa en −18 ºC o menos la temperatura adecuada para los alimentos congelados. Congelar frena el crecimiento bacteriano, pero no esteriliza una preparación casera, de modo que siguen siendo esenciales la limpieza, el enfriamiento rápido y una manipulación correcta.

Para descongelarlo, la opción más segura es pasarlo al frigorífico con antelación. La AESAN recomienda descongelar los alimentos dentro de la nevera y FoodSafety.gov desaconseja hacerlo sobre la encimera, donde la temperatura ambiente puede favorecer el crecimiento de microorganismos.

La batidora arregla buena parte

Cuando el gazpacho esté descongelado, es normal que aparezcan una parte más líquida y otra más densa. Un nuevo triturado suele homogeneizar la mezcla; después puede corregirse con agua fría y un hilo de aceite de oliva virgen extra.

Como referencia de calidad, FoodSafety.gov fija para sopas y guisos entre dos y tres meses de congelación, un margen que coincide con recomendaciones culinarias recientes para el gazpacho. Bien congelado, descongelado en frío y vuelto a batir, puede regresar a la mesa cremoso y listo para servir.

Ingredientes

  • Tomates maduros, tipo pera o rama: 1 kilo
  • Pimiento verde italiano: 1 unidad pequeña
  • Pepino pelado: media unidad
  • Ajo, sin el centro verde: 1 diente pequeño
  • Aceite de oliva virgen extra: 4 cucharadas
  • Vinagre de jerez o de manzana: 1 o 2 cucharadas
  • Sal: 1 cucharadita

Paso 1

Se lavan bien los tomates y el pimiento, y se cortan todas las hortalizas en trozos grandes, sin necesidad de pelar los tomates.

Paso 2

Se ponen en el vaso de la batidora junto con el aceite, el vinagre y la sal, y se tritura a máxima potencia durante unos tres minutos, hasta obtener una crema fina sin trozos.

Paso 3

Si el gazpacho se va a consumir pronto, se pasa por un colador fino para eliminar las pieles y se enfría en la nevera un par de horas antes de servir.

Paso 4

Si, en cambio, se va a congelar de inmediato, conviene saltarse ese paso de enfriado, basta con verter la mezcla directamente en los tápers, dejando los dos dedos de espacio libre en la parte superior, y meterlos en el congelador sin más demora.