Dani García y gambas a la gabardina

Dani García y gambas a la gabardina CG

Gastronomía

Dani García, chef: "Las mejores gambas a la gabardina se hacen con 125 g. de harina de fuerza, 250 ml de cerveza fría y 1 sobre de levadura"

Un pequeño detalle durante la preparación marca la diferencia y convierte este clásico del aperitivo en un gran plato

Otras noticias: Los expertos coinciden: "Los canónigos se conservan en el frigorífico dentro un recipiente con papel absorbente y se han de consumir en 2 o 3 días"

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Las gambas a la gabardina forman parte de esas recetas que nunca pasan de moda. Muy populares en bares y tabernas durante las décadas de los 80 y 90, siguen ocupando un lugar destacado entre los aperitivos más tradicionales de la gastronomía española. En regiones como Murcia, donde reciben el nombre de caballitos, mantienen intacta su popularidad gracias a un rebozado ligero que protege el sabor del marisco.

La clave de esta elaboración no está únicamente en la calidad de las gambas, sino en conseguir una gabardina crujiente, fina y esponjosa, un equilibrio que no siempre resulta sencillo. Precisamente ese es el secreto que ha compartido el chef Dani García, quien ha explicado en sus redes sociales cómo lograr un resultado digno de alta cocina con una técnica al alcance de cualquier cocina doméstica.

La importancia de la masa

El cocinero marbellí insiste en que el aspecto más importante de la receta es mantener la masa muy fría durante toda la preparación. Para ello emplea cerveza recién sacada del frigorífico y agua con gas convertida en hielo picado, una combinación que ayuda a que el contraste con el aceite caliente genere un rebozado especialmente ligero y aireado.

A esa mezcla incorpora harina de fuerza y harina Yolanda en la misma proporción, además de huevo, una pizca de sal y colorante alimentario opcional para potenciar el tono dorado. El resultado es una masa con textura similar a unas natillas ligeras, suficiente para envolver las gambas sin crear una capa excesivamente gruesa.

El gesto que marca la diferencia

Otro de los consejos del chef llega justo en el momento de la fritura. El aceite debe alcanzar unos 180 grados, una temperatura que permite sellar rápidamente el exterior para evitar que el rebozado absorba demasiado aceite y pierda su textura crujiente.

Además, García recomienda sujetar cada gamba por la cola durante un par de segundos al introducirla en el aceite. De este modo, la masa se fija correctamente alrededor del marisco y la pieza conserva una forma más recta y uniforme durante la fritura.

Receta de las gambas

Esta es la receta de las gambas a la gabardina de Dani García:

Ingredientes

  • 500 gr. de gambas o langostinos (pelados, dejando la cola)
  • 125 gr. de harina de fuerza
  • 125 gr. de harina Yolanda (o harina para rebozados)
  • 3 huevos
  • 1 sobre de levadura química
  • 250 ml de cerveza muy fría
  • 50 ml de agua con gas (convertida en hielo picado)
  • Sal al gusto
  • Un toque de colorante alimenticio
  • Aceite de oliva para freír

Paso 1

Mezcla las harinas a partes iguales en un bol, añade la sal, levadura y un toque de colorante alimenticio.

Paso 2

Añade la cerveza muy fría y el agua con gas en forma de hielo pilé. El frío en la masa es fundamental para lograr un rebozado ligero.

Paso 3

Incorpora los huevos y bate hasta obtener una mezcla con textura cremosa.

Paso 4

Seca muy bien las gambas o langostinos con papel de cocina. Este paso evita que el rebozado se despegue durante la fritura.

Paso 5

Pasa cada gamba primero por harina y después sumérgela en la masa.

Paso 6

Fríe en abundante aceite de oliva a 180 °C. El aceite debe estar bien caliente para que la gabardina no absorba grasa.

Paso 7

Sujeta cada gamba por la cola 2 segundos en el aceite antes de soltarla completamente. Así la masa se fija y quedan más rectas y presentables.

Paso 8

Escurre sobre papel absorbente y sirve inmediatamente.

Cómo conservarlas sin perder calidad

Aunque las gambas a la gabardina están pensadas para consumirse recién hechas, pueden conservarse en el frigorífico hasta 24 horas dentro de un recipiente hermético. No obstante, el rebozado perderá parte de su textura crujiente con el paso del tiempo.

Para recuperar parte de esa consistencia, lo más recomendable es calentarlas durante cinco minutos en el horno a 200 grados. Las autoridades sanitarias recuerdan, además, que los alimentos cocinados deben refrigerarse cuanto antes y recalentarse completamente antes de volver a consumirlos para garantizar su seguridad alimentaria.

Las estimaciones nutricionales sitúan cada ración en torno a las 300 kilocalorías, con aproximadamente 18 gramos de proteínas, 14 gramos de grasas y 28 gramos de hidratos de carbono, aunque estas cifras pueden variar según el tamaño de las gambas y la cantidad de rebozado utilizada. Bien ejecutada, esta receta demuestra que un clásico de siempre puede seguir sorprendiendo cuando se cuidan los pequeños detalles que marcan la diferencia.