Abuela cocinera y pimientos de bote

Abuela cocinera y pimientos de bote CG

Gastronomía

Carmiña, abuela cocinera: "Los mejores pimientos del piquillo no van rellenos de atún, sino con 2 dientes de ajo, un poco de tomillo y el líquido de la conserva"

Una forma muy sencilla de tratar esta conserva cambia su textura y realza el sabor sin complicar la receta

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Los pimientos del piquillo en conserva son un recurso capaz de resolver una cena, un aperitivo o una guarnición en pocos minutos. Ya están cocinados y pueden servirse directamente, aunque un paso más por la sartén mejora el resultado.

La propuesta de Carmiña, abuela cocinera, parte de una idea sencilla: cocinarlos suavemente con ajo, tomillo y aceite de oliva. No hace falta azúcar. La clave está en reducir humedad y reforzar el sabor propio del pimiento.

Más sabor

El método encaja especialmente bien con los piquillos de calidad. El Pimiento del Piquillo de Lodosa con DOP se asa a la llama, se pela sin contacto con agua ni sustancias químicas y se envasa sin líquido de gobierno añadido.

Ese proceso ayuda a conservar los rasgos del producto. El pliego de la denominación describe un pimiento rojo, pequeño, de carne poco gruesa y sabor dulce, mientras el Consejo Regulador controla tanto su origen como la elaboración de la conserva.

Fuego suave

Para mejorar el bote basta con calentar aceite de oliva y añadir ajo sin dejar que se queme. Después se incorporan los pimientos y el tomillo. La cocción debe hacerse a temperatura moderada, sin freír ni tostar demasiado las piezas.

Durante esos minutos, parte de la humedad se pierde y el sabor se concentra. El aceite aporta untuosidad y recoge los aromas del ajo y el tomillo. El resultado es un pimiento más meloso e intenso sin recurrir al azúcar.

Dos texturas

Una parte de los pimientos puede reservarse y triturarse con una pequeña cantidad del jugo del envase. Así se obtiene una crema espesa que funciona como salsa y refuerza el sabor de las piezas que se mantienen enteras.

La combinación permite jugar con dos texturas sin complicar el plato: pimientos tiernos por un lado y una salsa concentrada por otro. Es una manera sencilla de dar más presencia a una conserva que suele servirse sin elaboración.

Sin azúcar

Añadir azúcar a algunas salsas es un recurso habitual para corregir sabores, pero aquí puede evitarse. Una cocción suave concentra el gusto natural del pimiento y permite que ajo, tomillo y aceite acompañen sin dominar el conjunto.

El punto importante está en controlar el fuego. Si el ajo se quema o el pimiento se fríe en exceso, aparecerán sabores más agresivos. La preparación busca justo lo contrario: suavidad, concentración y una textura jugosa.

Qué aportan

Desde el punto de vista nutricional, el pimiento es una hortaliza de bajo aporte energético. BEDCA, la Base de Datos Española de Composición de Alimentos coordinada por AESAN, recoge para el pimiento morrón en conserva vitamina C y potasio.

Conviene, sin embargo, no trasladar esos valores de forma idéntica a cualquier bote de piquillos. La variedad, el proceso y el líquido de conservación pueden cambiar la composición. La etiqueta nutricional es la referencia concreta para cada producto.

Más posibilidades

El piquillo admite además combinaciones rápidas. Puede rellenarse con atún, huevo duro y un poco de mayonesa, servirse templado con ventresca y cebolla morada o incorporarse a un revuelto de gambas para resolver una cena sencilla.

El propio Consejo Regulador recoge preparaciones con pescados, mariscos y otros rellenos. La ventaja es siempre parecida: una conserva lista para usar que, con pocos ingredientes y una cocción medida, puede convertirse en un plato con personalidad y buen cierre.

Receta de los pimientos

Esta es la sencilla receta de los pimientos de la abuela Carmiña:

Ingredientes

  • 1 bote o lata de pimientos del piquillo
  • 2 dientes de ajo
  • Tomillo al gusto
  • Sal, al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Un poco del líquido de la conserva

Paso 1

Escurrir los pimientos. Saca los pimientos de la conserva y reserva parte de su líquido para preparar posteriormente la salsa.

Paso 2

Cocinarlos. Añade un poco de aceite a una sartén y cocina los pimientos a fuego medio por ambos lados hasta que pierdan parte de su humedad.

Paso 3

Preparar la crema. Tritura cuatro pimientos con un poco del líquido reservado hasta conseguir un puré homogéneo y espeso.

Paso 4

Preparar los ajos. Golpea ligeramente los dientes de ajo con la hoja de un cuchillo para que se abran y liberen mejor su aroma.

Paso 5

Montar la cazuela. Coloca los pimientos enteros en una cazuela y añade el aceite utilizado durante la primera cocción. Extiende por encima el puré de pimientos.

Paso 6

Añadir los aromas. Incorpora los ajos, un poco más de aceite de oliva, tomillo al gusto y una pizca de sal.

Paso 7

Confitar. Cocina todo a fuego medio-bajo durante unos 10 minutos, hasta que los pimientos estén tiernos, brillantes y con el sabor concentrado.