Marta, cocinera, y plato de albóndigas

Marta, cocinera, y plato de albóndigas CG

Gastronomía

Marta, cocinera: "Las mejores albóndigas no se hacen con carne picada, sino con 2 berenjenas, un poco de queso rallado y 1 huevo"

Una receta sencilla recupera el lado más sorprendente de un ingrediente con una larga historia mediterránea

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Por mucho cariño que se le tenga a un ingrediente, siempre queda margen para descubrir otra forma de cocinarlo. Con la berenjena ocurre justo eso. Marta, la cocinera detrás de @origen_bymarta, propone convertirla en unas albóndigas vegetales capaces de cambiar por completo su textura habitual.

La idea parte de una receta de Paola Freire, conocida en redes como @foodtropia, y remite a las polpette di melanzane italianas. No es una ocurrencia reciente: la Accademia Italiana della Cucina recoge versiones tradicionales en regiones como Calabria y Lombardía, con pan rallado, queso y hierbas como base.

El viaje de una hortaliza

La berenjena, Solanum melongena, tiene raíces asiáticas. Kew sitúa su área de domesticación entre India, Myanmar y China, mientras que las primeras referencias escritas de su cultivo aparecen en textos sánscritos y chinos de hace unos 2.000 años. Su historia es, por tanto, mucho más antigua que muchas recetas actuales.

Su llegada al Mediterráneo estuvo ligada a la expansión del mundo islámico desde el siglo VIII. Con el tiempo pasó a integrarse en cocinas del sur de Europa y hoy forma parte de numerosos recetarios mediterráneos, desde preparaciones fritas y asadas hasta guisos, cremas y conservas.

Más presente que nunca

Su peso también se mide en el campo. El último avance disponible del Ministerio de Agricultura, correspondiente a abril de 2026, estima unas 294.700 toneladas de berenjena en España, con unas 3.700 hectáreas cultivadas. La previsión aumenta ligeramente frente a 2025 y supera la media de las cinco campañas anteriores.

El contexto europeo refuerza esa importancia. Eurostat situó a España como primer productor de hortalizas frescas de la Unión Europea en 2024, con 14,8 millones de toneladas. La berenjena forma parte de una horticultura especialmente relevante en las zonas mediterráneas españolas.

Tres formas muy nuestras

La tradición española ofrece buenos ejemplos. La Berenjena de Almagro, protegida por Indicación Geográfica Protegida, se cuece y después fermenta con un aliño que incluye vinagre, aceite, sal, comino, ajo, pimentón y agua. Puede presentarse entera, aliñada, rellena o troceada.

En Andalucía aparece la alboronía, un guiso de hortalizas en el que la berenjena comparte protagonismo con la calabaza y otras verduras. Turismo de Andalucía la incluye entre sus recetas tradicionales y la encuadra en una cocina de huerta con una marcada herencia histórica.

El fuego cambia todo

Otra preparación imprescindible es la escalivada, vinculada sobre todo a Cataluña. Las berenjenas y los pimientos se asan a la brasa o al horno, se pelan y se cortan en tiras. El aliño final es sencillo: aceite de oliva, sal y, según la versión, ajo picado.

Ese recorrido explica por qué unas albóndigas de berenjena no resultan tan extrañas como parecen. La berenjena admite casi cualquier técnica y cambia de carácter con facilidad. Puede ser cremosa, ahumada, crujiente o melosa. Quizá esa sea su mayor virtud: nunca obliga a cocinarla dos veces de la misma manera.

Receta de las albóndigas

Estas son las albóndigas de berenjena de la cocinera Marta:

Ingredientes

  • Berenjenas medianas, 2 ud
  • Pan rallado, 4 cucharadas soperas
  • Queso parmesano rallado o mozzarella rallada, ¼ de taza
  • Ajo, 1 diente
  • Huevo, 1 ud
  • Pimentón dulce, ½ cucharadita
  • Pimienta negra molida, al gusto
  • Sal, al gusto
  • Maicena, cantidad necesaria para rebozar
  • Aceite de oliva virgen extra, cantidad necesaria
  • Salsa de tomate casera, 200 g
  • Aceitunas negras picadas, un puñado
  • Albahaca fresca, unas hojas para servir

Paso 1

Untamos cada berenjena entera con aceite de oliva, las envolvemos con papel de aluminio y las asamos en el horno o en la airfryer a 180 ºC durante 30 minutos, hasta que al pincharlas estén tiernas.

Paso 2

Retiramos el papel, dejamos templar unos minutos y pelamos las berenjenas. La piel saldrá casi sola.

Paso 3

Desmenuzamos la pulpa con dos tenedores en un bol amplio.

Paso 4

Añadimos el pan rallado, el queso rallado, el ajo picado, el huevo, el pimentón dulce, la sal y la pimienta.

Paso 5

Mezclamos bien hasta obtener una masa que se deje moldear sin pegarse. Si queda demasiado húmeda, incorporaremos más pan rallado cucharada a cucharada hasta que tenga una textura manejable.

Paso 6

Nos untamos las manos con un poco de aceite de oliva y formamos las albóndigas del tamaño de una nuez grande.

Paso 7

Pasamos cada albóndiga por maicena y sacudimos el exceso.

Paso 8

Calentamos un fondo de aceite de oliva en una sartén a fuego medio y doramos las albóndigas girándolas con cuidado, hasta que estén doradas por todas partes.

Paso 9

Incorporamos las aceitunas negras picadas y la salsa de tomate casera, bajamos el fuego y dejamos cocinar a fuego suave durante 10 minutos

Paso 10

Servimos con unas hojas de albahaca fresca por encima.