Salsa romesco

Salsa romesco CG

Gastronomía

Los cocineros catalanes coinciden: "La mejor salsa de romesco no lleva cebolla, sino pimentón dulce, 15 gr. de almendras tostadas y 15 gr. de avellanas tostadas"

Un pequeño gesto en la preparación marca la diferencia en una de las recetas más emblemáticas de la gastronomía catalana

Otras noticias: Marta Verona, chef: "El mejor aliño de ensalada no se hace con aceite, sino con 1 cucharada de crema de cacahuete y 1 cucharada de salsa de soja"

Leer en Castellano
Publicada

0 votos

Noticias relacionadas

No hay nada más catalán que unos calçots con salsa romesco. Esta elaboración se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la gastronomía catalana y acompaña desde carnes hasta pescados, verduras o las tradicionales calçotadas.

Aunque cada familia conserva su propia versión, existe una base común que ha permitido que esta receta sobreviva durante generaciones. Precisamente ahí es donde entra en juego un consejo que puede cambiar el resultado final.

El detalle que marca la diferencia

Los hermanos Torres han compartido uno de los trucos que consideran fundamentales para lograr una salsa más equilibrada. La clave está en hidratar la ñora durante 30 minutos en agua tibia antes de incorporarla a la elaboración.

Este sencillo paso permite extraer mejor la pulpa del pimiento seco y potencia tanto el sabor como la textura de la salsa. Además, ayuda a conseguir una mezcla más homogénea y con mayor intensidad aromática.

Un origen ligado al mar

La historia del romesco está estrechamente vinculada a Tarragona y, más concretamente, al barrio marinero del Serrallo. Diversas investigaciones gastronómicas y la tradición oral sitúan allí el nacimiento de esta preparación, inicialmente asociada a los pescadores que cocinaban en sus embarcaciones.

Lejos de la salsa que hoy se conoce, el romesco original era un guiso sencillo elaborado con los productos disponibles a bordo. Con el paso del tiempo, aquella preparación fue evolucionando hasta convertirse en una de las señas de identidad culinarias de Cataluña.

De Tarragona al resto de Cataluña

Desde su lugar de origen, el romesco se extendió por diferentes comarcas catalanas. Durante ese recorrido fue adaptándose a las costumbres y productos locales, dando lugar a nuevas variantes que todavía hoy forman parte del patrimonio gastronómico de la región.

Al llegar al Penedès y al Garraf surgió el conocido xató, mientras que en la zona de Valls se desarrolló la salsa que actualmente acompaña a los calçots y que protagoniza miles de reuniones familiares cada temporada.

Los ingredientes que nunca faltan

Pese a las múltiples interpretaciones existentes, los expertos coinciden en que hay elementos indispensables. Entre ellos destacan el ajo, los pimientos secos, las almendras, las avellanas y el aceite de oliva, ingredientes profundamente ligados al territorio tarraconense.

A estos productos se suman habitualmente el vinagre o el vino rancio, utilizados para aportar personalidad y equilibrio al conjunto. La combinación de todos ellos explica por qué el romesco ha logrado mantenerse vigente durante generaciones.

Una receta que sigue evolucionando

El propio nombre de romesco procede de un término relacionado con la acción de mezclar y remover ingredientes. Esa idea encaja perfectamente con una receta que nació del aprovechamiento y que ha sabido transformarse sin perder su esencia.

Quizá por eso resulta tan difícil encontrar dos romescos idénticos. Cada casa mantiene sus secretos, pero pequeños gestos como hidratar correctamente la ñora demuestran que, incluso en las recetas más tradicionales, todavía existen detalles capaces de elevar el resultado y mantener viva una de las grandes joyas de la cocina catalana.

Receta de la salsa romesco

Esta es la receta de la salsa romesco, típica catalana:

Ingredientes

  • 5 tomates
  • 1 cabeza de ajos
  • 2 ñoras
  • 15 gr de almendras tostadas
  • 15 gr de avellanas tostadas
  • 1 rebanada de pan tostado
  • 250 gr aceite de oliva virgen extra
  • 100 gr de vinagre
  • Pimentón dulce
  • Sal

Paso 1

Primero, hidratamos las ñoras. Para ello, las pondremos en remojo durante 30 minutos en agua tibia. Una vez hidratadas, retira la pulpa cuidadosamente con ayuda de una cuchara.

Paso 2

Pones a asar los tomates y ajos a 180 grados durante 15-20 minutos. Una vez estén asados, pela los tomates y exprime los dientes de ajo asados desde la piel.

Paso 3

Fríe las avellanas y almendras o utilízalas ya fritas. Una vez las tengas, pones en un bol los tomates, los ajos, el pan, las ñoras y los frutos secos y los trituras.

Paso 4

Añadimos a la mezcla el aceite de oliva virgen extra y el vinagre y removemos todo junto hasta que quede la textura que quieres.

Paso 5

Finalmente, incorporamos una cucharadita de pimentón rojo dulce y sal. Removemos o batimos de nuevo y vamos probando y rectificando de sal o vinagre.