Sandra Moñino y lata de anchoas

Sandra Moñino y lata de anchoas CG

Gastronomía

Sandra Moñino, nutricionista: "La mejor cena antiinflamatoria y saludable se hace con 6 anchoas de lata, 1 boniato y 1 aguacate"

Una elección nocturna que influye en la inflamación y el bienestar sin exigir cambios drásticos en la rutina

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Las cenas antiinflamatorias ganan peso en la dieta diaria como una estrategia clave para cuidar la salud. La elección de alimentos en la última comida del día se ha convertido en un factor determinante ante el aumento de la inflamación crónica de bajo grado, un problema silencioso relacionado con diversas patologías.

Sin embargo, no se trata solo de qué se come, sino de como influye en el organismo durante el descanso nocturno. El cuerpo activa procesos de reparación celular mientras se duerme, por lo que una cena adecuada puede marcar la diferencia en el bienestar general.

Una amenaza silenciosa

La inflamación crónica de bajo grado está vinculada a enfermedades como la diabetes tipo 2, la artritis reumatoide y los trastornos cardiovasculares. Factores como el estrés, el sedentarismo o el consumo de alimentos ultraprocesados contribuyen a su desarrollo.

En este contexto, las cenas copiosas o poco equilibradas agravan el problema. Apostar por alimentos ricos en omega-3, antioxidantes y fibra ayuda a reducir la inflamación y favorece un mejor funcionamiento metabólico.

Efectos medibles en la salud

La evidencia científica confirma que una alimentación antiinflamatoria reduce marcadores como la proteína C-reactiva (PCR) y diversas citoquinas proinflamatorias. Estas mejoras tienen un impacto directo en la reducción del dolor y la fatiga.

Además, este tipo de dieta contribuye a estabilizar los niveles de glucosa, lo que facilita el control del peso y previene alteraciones metabólicas. El beneficio no es inmediato, pero sí progresivo y sostenido.

Cambios sencillos

Adoptar este tipo de cenas no implica complicarse en la cocina. Productos accesibles como anchoas, verduras congeladas o ingredientes básicos como el limón o la cúrcuma permiten preparar platos saludables de forma rápida.

La clave está en la constancia y en introducir estos hábitos de forma gradual. Incorporar pequeñas modificaciones en la rutina diaria puede generar cambios visibles en pocas semanas.

El papel de los expertos

La nutricionista integrativa Sandra Moñino ha popularizado este enfoque a través de sus redes sociales. Con una amplia comunidad de seguidores, comparte recetas sencillas y económicas basadas en principios antiinflamatorios.

Sus propuestas destacan por utilizar ingredientes comunes y accesibles, lo que facilita su adopción en el día a día. Además, insiste en la importancia de combinar la alimentación con hábitos como las caminatas vespertinas.

Una cena con base científica

Entre sus recomendaciones, destaca una cena elaborada con boniato, aguacate y anchoas. Este plato combina nutrientes esenciales con propiedades antiinflamatorias que favorecen la salud intestinal.

El boniato, cuando se asa y se enfría durante al menos 12 horas, genera almidón resistente. Este compuesto alimenta la microbiota intestinal, favoreciendo la producción de ácido butírico, conocido por su efecto antiinflamatorio.

Más allá de la alimentación

Las anchoas, por su parte, aportan ácidos grasos omega-3, fundamentales para reducir la inflamación. El aguacate completa el plato con grasas saludables y antioxidantes.

El resultado es una cena equilibrada que no solo sacia, sino que contribuye a mejorar el estado general del organismo. Este tipo de elecciones convierte la alimentación en una herramienta preventiva.

Un hábito con impacto duradero

Incorporar cenas antiinflamatorias no es una moda pasajera, sino una estrategia respaldada por la ciencia. Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Fundación Española del Corazón y la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria coinciden en la importancia de una dieta equilibrada para prevenir enfermedades.

A medio plazo, estos hábitos se traducen en menos hinchazón, mayor energía y un mejor estado de ánimo. La cena deja de ser un mero trámite para convertirse en un aliado clave del bienestar.

Cuidar la última comida del día puede marcar la diferencia entre un descanso reparador y un organismo sobrecargado. En esa decisión cotidiana reside una poderosa herramienta para mejorar la salud de forma sencilla y sostenida.

Receta de cena

Estos son los ingredientes para una cena saludable:

Boniato, 1

Anchoas, 5-6

Aguacate, 1

Aceite de oliva virgen extra, al gusto

Coge el boniato asado y enfriado previamente 12 horas y córtalo en varios trozos. Ponlos en un plato o bol. Ahora pela y corta el aguacate y distribuye los trocitos también por el bol, junto al boniato. Encima del boniato y del aguacate coloca las anchoas y rocía el conjunto con un poco de aceite de oliva al gusto y listo.