Marta Verona y brownie

Marta Verona y brownie CG

Gastronomía

Marta Verona, chef: "El brownie más saludable se hace con 3 cucharadas de cacao puro, 2 huevos y 2 plátanos grandes"

Un origen entre el error y la innovación que marcó la historia de este icónico dulce y una elaboración para todos los gustos

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Pocos postres generan tanta unanimidad como el brownie, un bocado denso y chocolatoso que ha conquistado paladares en todo el mundo. Su apariencia sencilla esconde una historia llena de versiones que lo sitúan entre la casualidad y la estrategia culinaria.

El consenso apunta a que este dulce nació en Estados Unidos a finales del siglo XIX, aunque no existe una única versión definitiva. Algunas teorías lo vinculan a un fallo en la cocina, mientras otras lo sitúan en contextos más sofisticados.

Un origen con varias versiones

Una de las historias más extendidas señala que el brownie surgió cuando un cocinero olvidó añadir levadura a un pastel de chocolate. El resultado fue un bizcocho bajo, compacto y húmedo que, lejos de descartarse, gustó por su intensidad y textura.

Otra versión, más documentada, sitúa su creación en el Hotel Palmer House de Chicago en 1893, durante la Exposición Mundial Colombina. Allí se diseñó un postre fácil de transportar y consumir, pensado para servirse en cajas individuales.

De Chicago al mundo

La receta original vinculada al Palmer House incluía chocolate, mantequilla, azúcar, huevos y nueces, además de un característico glaseado de albaricoque. Este formato compacto marcó el camino de lo que hoy se conoce como brownie.

Sin embargo, la primera receta documentada apareció en 1896 en un libro de cocina estadounidense, aunque curiosamente no llevaba chocolate, sino melaza. La evolución hacia el brownie actual llegó pocos años después, ya en el siglo XX.

La expansión global

En apenas unas décadas, el brownie pasó de ser una curiosidad local a un clásico de la repostería doméstica en Estados Unidos. Su inclusión en libros de cocina facilitó su expansión y adaptación en distintos hogares.

El salto internacional fue rápido. Hoy es habitual encontrarlo en cafeterías, restaurantes y pastelerías de todo el mundo, consolidado como uno de los postres más reconocibles de la cultura gastronómica contemporánea.

Qué define a un brownie

Más allá de su historia, el brownie tiene una identidad clara basada en tres pilares fundamentales: textura, forma y sencillez. No todo pastel de chocolate puede considerarse brownie, aunque comparta ingredientes.

Su textura es clave: una corteza fina y ligeramente crujiente que envuelve un interior húmedo y casi cremoso. No busca esponjosidad, sino una densidad característica que lo diferencia de otros bizcochos.

Versiones actuales

Con el paso del tiempo han surgido múltiples variantes, desde recetas con frutos secos hasta opciones más ligeras. Algunas versiones modernas eliminan el azúcar refinado o la harina, adaptándose a nuevas tendencias alimentarias.

Incluso chefs contemporáneos han reinterpretado el brownie con ingredientes alternativos, manteniendo su esencia pero modificando su perfil nutricional.

Un dulce que trasciende

El brownie ha dejado de ser un simple postre para convertirse en un símbolo de la repostería global. Su éxito radica en una combinación difícil de igualar: facilidad de preparación, sabor intenso y una textura inconfundible.

Esta es la receta del brownie de Marta Verona:

Plátanos grandes, 2

Huevos, 2

Cacao puro, 3 cucharadas soperas

Levadura química, 1 cucharadita

Tableta de chocolate 70%, unos trocitos para decorar

Nueces, un puñadito para decorar

Canela o esencia de vainilla, 1 cucharadita (opcional)

Tritura con una batidora los plátanos maduros con los huevos, el cacao puro, la levadura y la esencia de vainilla. Vierte la mezcla en una sartén antiadherente, previamente engrasada, y cocina a fuego bajo con la tapa puesta.

Cuando veas que comienza a cuajar, añade las nueces y los trozos de chocolate y vuelve a tapar. Una vez cuajado (tardarás unos 7 minutos o así), estará listo.