María Lo y empanada gallega

María Lo y empanada gallega CG

Gastronomía

María Lo, cocinera: "La empanada gallega no lleva atún, sino 1 lata de sardinas, 2 cebollas, 1 pimiento rojo y 1 hoja de laurel"

Una versión con sabor a mar que reinterpreta la receta tradicional sin perder su esencia

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La empanada gallega es uno de los platos más representativos de la gastronomía española. Su versatilidad la convierte en una opción válida para cualquier momento del día, desde aperitivo hasta cena improvisada. Además, su capacidad de conservación la ha mantenido como una preparación imprescindible durante siglos.

Hoy, esa tradición encuentra nuevas interpretaciones. Una de ellas es la que propone María Lo, ganadora de MasterChef 10, que apuesta por una versión menos habitual, pero profundamente ligada al origen del plato.

Una receta con raíces gallegas

Lejos de ser una invención moderna, la empanada tiene un origen que se remonta a la Edad Media, cuando se utilizaba como comida práctica para campesinos y viajeros. Su estructura cerrada permitía conservar los alimentos durante días sin perder calidad.

En Galicia, esta preparación evolucionó hasta convertirse en un símbolo culinario. Allí, los rellenos tradicionales incluyen carnes, mariscos y pescados como las sardinas o xoubas, muy presentes en las zonas costeras.

Un relleno que marca la diferencia

La propuesta de María Lo recupera precisamente ese vínculo con el mar. Su empanada utiliza xoubas frescas, pequeñas sardinas típicas de Galicia, que aportan un sabor intenso y una textura jugosa.

Este tipo de relleno conecta con la tradición marinera, donde las familias aprovechaban el pescado disponible para preparar una comida sabrosa, económica y duradera. El resultado es una empanada que se aleja del habitual atún en conserva y que apuesta por el producto fresco como elemento diferencial.

El secreto está en el sofrito

Más allá del pescado, la base sigue siendo la misma. La empanada gallega se construye sobre un sofrito de cebolla y pimiento, cocinado lentamente hasta alcanzar un punto meloso.

Ese sofrito no solo aporta sabor, sino que también define la identidad del plato. Es el elemento que une la masa con el relleno y que garantiza una textura equilibrada, ni seca ni excesivamente húmeda. Sobre esa base se incorporan las sardinas, que deben cocinarse lo justo para mantener su jugosidad dentro de la masa.

Alternativas para todos los gustos

Aunque trabajar con pescado fresco requiere limpieza previa, existen opciones más rápidas. Las sardinas en conserva, especialmente en aceite de oliva, permiten ahorrar tiempo sin renunciar a un resultado aceptable. Además, su valor nutricional las convierte en un ingrediente interesante, ya que son ricas en ácidos grasos omega 3, beneficiosos para la salud cardiovascular.

Para quienes prefieren sabores más suaves, la receta admite variaciones con ingredientes como bonito, berberechos o incluso pulpo, manteniendo siempre la misma estructura.

Una elaboración que se mantiene intacta

La masa, elaborada con harina, agua y aceite --a menudo el propio del sofrito--, sigue siendo clave en el conjunto. Su función es envolver el relleno y permitir una cocción uniforme que preserve todos los aromas.

Una vez horneada, la empanada puede consumirse caliente o fría, aunque muchos coinciden en que alcanza su mejor punto tras reposar, cuando los sabores se asientan.

Tradición que se adapta

La empanada gallega ha sobrevivido durante siglos precisamente por su capacidad de adaptación. Desde las versiones más humildes hasta las reinterpretaciones actuales, sigue siendo un ejemplo de cocina práctica y aprovechamiento.

La propuesta de María Lo no rompe con esa esencia, sino que la refuerza. Recupera ingredientes tradicionales y los presenta con una mirada contemporánea, sin perder el respeto por el origen. En un momento en el que la cocina busca equilibrio entre innovación y memoria, esta empanada demuestra que a veces la mejor evolución es volver a lo esencial.

Receta de empanada gallega

Esta es la receta de la empanada gallega de María Lo:

Para el relleno

Sardinas medianas frescas, 12-14 ud (o una lata de sardinillas de las grandes redondas)

Cebollas, 2 ud

Pimiento rojo, 1 ud

Pimentón dulce, ½ cucharada sopera

Laurel, 1 hoja

Sal, al gusto

Aceite de oliva suave, 200 g

Para la masa

Harina floja, 400 g

Aceite del sofrito, 120 g

Leche entera, 120 g

Sal, 5 g

Huevo para pintar, 1 ud

Pela y corta la cebolla en juliana. Lava y corta el pimiento rojo también en juliana. Pon a calentar el aceite en una sartén honda a temperatura media, añade la cebolla y sazona al gusto. Cuando esté transparente, incorpora el pimiento rojo y cocina a fuego medio hasta que la verdura esté muy tierna.

Limpia las sardinas (si usas sardinas frescas). Quita la cabeza y las tripas, saca los lomos y sumérgelos en agua con hielo y sal (30 g por litro) para blanquearlos. Incorpora la media cucharada de pimentón dulce al sofrito y cocina 1 minuto. Añade las sardinas frescas escurridas y cocina hasta que cambien de color. Si las sardinas son de lata, no las añadas ahora, resérvalas para el momento de montar la masa.

Pasa el relleno por un colador y reserva el aceite escurrido y el relleno por separado. Para preparar la masa, en un bol grande, mezcla la harina, la sal, los 120 g de aceite del sofrito y la leche. Trabaja la masa hasta que esté todo bien integrado. Pasa la masa a la mesa de trabajo enharinada y amasa durante 5-10 minutos. Tapa con film a piel y deja reposar al menos 30 minutos.

Divide la masa en dos partes. Estira la primera hasta unos 4 mm de grosor y colócala sobre papel vegetal en una bandeja de horno. Reparte el sofrito por la superficie dejando 3 dedos de margen y coloca encima las sardinillas de lata bien escurridas. Estira la segunda masa más fina (unos 2 mm), colócala encima y cierra los bordes.

Haz un agujero en el centro, pinta con huevo batido y hornea a 180 ºC con calor arriba y abajo durante 35-40 minutos. Saca del horno y deja que pierda temperatura antes de cortar. La empanada está mejor a temperatura ambiente o fría.