Jordi Cruz y queso mascarpone

Jordi Cruz y queso mascarpone CANVA

Gastronomía

Jordi Cruz, chef: "El queso mascarpone se hace con solo dos ingredientes, 2 litros de nata y 15 ml de zumo de limón"

Una técnica sencilla permite replicar en casa este queso italiano sin complicaciones ni grandes costes

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El mascarpone, uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía italiana, se ha consolidado como un ingrediente imprescindible en cocinas de todo el mundo. Su textura cremosa y su sabor suave ligeramente dulce lo convierten en la base de recetas tan populares como el tiramisú.

Originario de Lombardía, este queso fresco se elabora a partir de nata de leche de vaca y un elemento ácido, en lugar de cuajo, lo que marca la diferencia respecto a otros quesos tradicionales.

Una alternativa casera

Sin embargo, no siempre resulta fácil encontrarlo en supermercados o hacerlo a un precio asequible. En este contexto, el chef Jordi Cruz ha popularizado una solución sencilla: preparar mascarpone en casa con solo dos ingredientes, una propuesta que ha ganado repercusión en los últimos días.

La receta, lejos de requerir técnicas complejas, se basa en un proceso accesible para cualquier cocina doméstica, aunque exige precisión en las temperaturas y algo de paciencia durante el reposo.

La ciencia detrás del proceso

El procedimiento parte de calentar la nata hasta alcanzar aproximadamente los 85 °C, evitando en todo momento que llegue a hervir. Este punto es clave para no alterar la estructura grasa del producto final.

Posteriormente, al descender la temperatura, se incorpora un ácido --como el zumo de limón o ácido cítrico-- que provoca la coagulación de las proteínas. Este fenómeno permite que se forme una red que atrapa grasa y agua, dando lugar a la textura característica del mascarpone.

El ingrediente que marca la diferencia

Jordi Cruz recomienda utilizar ácido cítrico en polvo, ya que evita introducir matices adicionales en el sabor. No obstante, el uso de zumo de limón colado sigue siendo una alternativa válida y eficaz para conseguir el mismo efecto.

Tras este paso, la mezcla debe reposar y filtrarse durante varias horas, lo que permite separar el suero y obtener una crema espesa, homogénea y untuosa.

Versatilidad en la cocina

El resultado es un producto con múltiples aplicaciones. El mascarpone no solo destaca en repostería, sino que también se integra en platos salados como pastas, risottos o salsas cremosas, ampliando su uso más allá del ámbito dulce.

Su alto contenido en grasa, que puede alcanzar hasta el 75 %, es precisamente lo que le confiere esa consistencia sedosa tan valorada por cocineros y aficionados.

Un cierre con sabor a tradición

La propuesta de Jordi Cruz no solo democratiza un ingrediente considerado gourmet, sino que también recupera la esencia de la cocina tradicional: hacer en casa productos que antes parecían exclusivos.

Con técnica sencilla y pocos ingredientes, el mascarpone deja de ser un lujo ocasional para convertirse en un recurso habitual. Una muestra más de que, en gastronomía, la precisión y la paciencia siguen siendo los mejores aliados.

Receta de mascarpone

Esta es la receta de queso mascarpone de Jordi Cruz:

Nata (35% materia grasa mínimo), 2 litros

Zumo de limón, 15 ml

Calienta la nata a fuego suave, removiendo constantemente, hasta alcanzar los 85 °C. No dejes que llegue a hervir. Retira del fuego y deja bajar la temperatura hasta los 60 °C, removiendo de forma constante para mantener una textura uniforme. Puedes usar un robot de cocina a velocidad lenta.

Añade el zumo de limón y mezcla bien hasta que la nata empiece a espesar. Cubre con papel film, haz un pequeño agujero y lleva a la nevera durante 3 horas. Coloca un colador con un paño fino limpio sobre un bol y vierte la mezcla. Tapa y deja reposar en la nevera durante 24 horas.

Recoge el mascarpone del paño. El suero habrá quedado en el bol y tendrás un queso denso, cremoso y listo para usar.