Dani García y pollo al ajillo

Dani García y pollo al ajillo CG

Gastronomía

La receta de pollo al ajillo de Dani García: "El detalle que marca la diferencia está en el control de la cocción"

El chef apunta que cualquiera puede prepararla en casa, sin necesidad de técnicas sofisticadas ni utensilios especiales

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Pocos platos representan tan bien la cocina tradicional española como el pollo al ajillo. Una receta sencilla, económica y profundamente arraigada en los hogares, que demuestra que no hace falta reinventar los fogones para seguir conquistando el paladar.

En tiempos donde la innovación culinaria marca tendencia, este clásico continúa vigente gracias a su sabor intenso y a su facilidad de preparación.

El pollo al ajillo forma parte del recetario popular porque funciona. Generación tras generación, ha mantenido su esencia: ingredientes básicos, técnica accesible y un resultado siempre satisfactorio.

Su éxito radica, precisamente, en esa combinación de simplicidad y contundencia, capaz de reunir a la familia alrededor de la mesa sin complicaciones.

Receta humilde

La base de la receta es tan humilde como eficaz: dientes de ajo, vino blanco y un toque de caldo bastan para elaborar una salsa aromática que impregna la carne y convierte cualquier acompañamiento en un bocado irresistible.

Ya sea con patatas, arroz o verduras, este plato puede convertirse fácilmente en un menú completo y equilibrado, combinando proteínas e hidratos de carbono en la proporción adecuada.

Durante el confinamiento, el chef Dani García compartió en un vídeo su versión de esta elaboración tradicional, subrayando que cualquiera puede prepararla en casa sin necesidad de técnicas sofisticadas ni utensilios especiales.

El cocinero malagueño opta por un picantón, un pollo de menor tamaño que reduce los tiempos de cocción, aunque admite sin problema un pollo convencional, ajustando simplemente los minutos al fuego.

Uno de los aspectos fundamentales para potenciar el sabor no es retirar los huesos al trocear el ave. Estos aportan profundidad y enriquecen la salsa durante el guiso, intensificando el resultado final.

Técnica infalible

En cuanto a la técnica, el primer paso imprescindible es dorar bien el pollo en aceite caliente, comenzando por el lado de la piel para que libere su grasa y se selle correctamente.

Los ajos, mejor incorporarlos ligeramente aplastados y con su piel: así desprenden su aroma sin quemarse ni aportar amargor.

El líquido --vino y caldo-- debe añadirse en la medida justa para cubrir el guiso y permitir que se reduzca hasta obtener una salsa ligada, evitando un exceso que transforme el plato en un caldo.

El detalle que marca la diferencia, según Dani García, está en el control de la cocción. Las pechugas requieren menos tiempo que otras piezas, por lo que conviene reservarlas y añadirlas en la fase final para evitar que queden secas. Este pequeño gesto profesional garantiza un pollo al ajillo jugoso, sabroso y fiel a la tradición.

Elaboración del chef

Esta es la famosa receta de pollo al ajillo de Dani García. Ingredientes:

  • 2 unidades de pollo pequeño --picantón--.
  • 2 cabezas de ajos.
  • 150 ml de vino blanco.
  • 300 ml. de caldo de pollo.
  • 2 patatas.
  • 300 g. de champiñones.
  • 2 ramas de romero.
  • 1 hoja de laurel.
  • Sal, al gusto.
  • Pimienta, al gusto.
  • 50 ml. de aceite de oliva virgen extra.
  • Agua.

Pelamos las patatas y, con ayuda de un sacabolas, formamos pequeñas esferas. Las escaldamos en agua hirviendo durante aproximadamente 3 minutos y reservamos. Pelamos los champiñones y los cortamos en cuartos. Los mezclamos con las patatas escaldadas, sal, pimienta, ajo picado, romero y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Llevamos esta mezcla al horno precalentado a 200 °C durante unos 15-20 minutos, hasta que las patatas estén doradas y los champiñones tiernos. Reservamos como guarnición.

Cortamos el pollo retirando las partes no deseadas (punta trasera, alitas si se desea) y troceamos en cuartos o en trozos más pequeños, pero siempre conservando el hueso.

Salpimentamos el pollo y lo doramos en una sartén amplia con un poco de aceite, comenzando por el lado de la piel. En la misma sartén, añadimos los dientes de ajo ligeramente aplastados y los sofreímos hasta que estén bien dorados.

Vertemos el vino blanco, subimos el fuego, y dejamos reducir casi por completo. Incorporamos las piezas de muslo y contramuslo, añadimos el caldo de pollo justo para cubrir y cocinamos durante 5 minutos a fuego medio.

Añadimos los trozos de pechuga y cocinamos durante 1 minuto más, sin excedernos para evitar que se resequen. Retiramos las piezas de pollo y reducimos la salsa hasta que espese y adquiera textura.

Finalmente, emplatamos el pollo salseado acompañado con la guarnición de patatas y champiñones al horno.