La tortilla de patatas es uno de los grandes íconos de la gastronomía española y, como todo plato clásico, genera debates que siempre se reabren. Con cebolla o sin ella, jugosa o bien cocida, cada versión tiene defensores fieles.
En medio de esa discusión histórica apareció Dani García, uno de los chefs más reconocidos de España, con una receta que se aparta de lo tradicional.
El cocinero andaluz propone una tortilla sin cebolla y con una premisa clara: respetar al máximo el sabor original de la patata y el huevo. Su receta prescinde de ingredientes extra y se basa únicamente en cuatro elementos esenciales. "Hoy te enseño a hacer la mejor tortilla de patatas sin cebolla. Solo necesitáis huevos, patatas, aceite de oliva y sal", explicó en su canal de YouTube.
El truco de Dani García
Más allá de las proporciones, el punto clave de esta tortilla está en la técnica. A diferencia del método habitual, el chef recomienda incorporar las patatas aún calientes al bol con los huevos batidos y romperlas con cuidado antes de cocinar.
Este método marca la diferencia debido a esta serie de factores:
- El calor activa el huevo: al mezclarse con la patata caliente, el huevo comienza a coagular de forma suave y uniforme.
- Integración más homogénea: la patata absorbe parte del huevo y evita que la tortilla quede en capas.
- Textura más controlada: al romper la patata suavemente no se forma puré y se mantiene una estructura cremosa.
- El reposo mejora la ligazón: los 15 minutos previos permiten que la mezcla tome cuerpo antes de pasar a la sartén.
- Cocción más pareja: la tortilla llega prácticamente 'armada' al fuego, reduciendo el margen de error.
- Resultado equilibrado: cremosa por dentro, bien cuajada por fuera y sin restos de huevo suelto.
Receta Dani García
Esta es la sencilla receta de la tortilla de patatas del cocinero Dani García. Ingredientes:
- 600 gramos de patata.
- 9 huevos frescos.
- Aceite de oliva en abundancia.
- Sal al gusto.
- 25 gramos de manteca (12,5 g por cada lado de la sartén).
Pelar y cortar las patatas. Freírlas en abundante aceite de oliva a 135-140 °C, en un semipochado: primero se cocinan suavemente y al final toman apenas color. Retirarlas cuando estén tiernas y levemente deshidratadas. Pasarlas en caliente a un bol con los huevos batidos y sal.
Romper suavemente las patatas con una varilla hasta integrar, sin triturar del todo. Dejar reposar la mezcla 15 minutos, removiendo de vez en cuando. Si hace falta, sumar un chorrito de aceite de oliva en crudo.
Calentar una sartén y agregar la manteca para evitar que el huevo se dore. Volcar la mezcla, tapar y cocinar a fuego suave. Dar vuelta con cuidado cuando esté cuajada. Retirar cuando el exterior esté firme y el interior cremoso y jugoso, sin exceso de líquido.
Historia de la tortilla
La tortilla de patatas nació en España y empezó a ganar presencia hacia finales del siglo XVIII, en un contexto en el que la patata ya se había establecido como un alimento económico y de amplio consumo.
Su origen está vinculado a períodos de dificultad, cuando era necesario elaborar comidas sustanciosas a partir de pocos ingredientes disponibles.
De esa necesidad surgió una combinación sencilla y eficaz a base de huevos, patatas y aceite, que permitía alimentar a varias personas con una preparación fácil y accesible.
Con el tiempo, la tortilla trascendió su función inicial y pasó a ocupar un lugar central en la cocina española.
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