En los viñedos de uvas, suele haber una especie de velo blanquecino que cubre la piel, como si fuera una neblina fina. Muchas personas lo confunden con polvo, con restos de tratamientos o incluso con falta de limpieza. Sin embargo, ese aspecto mate y aterciopelado no es un defecto, sino una de las grandes muestras de perfección de la naturaleza.
Esa capa recibe el nombre de pruina y no es algo que llegue desde fuera. Se trata de una película formada por microcristales de cera que genera la propia planta y que se deposita sobre el hollejo, es decir, la piel de la misma.
Aunque destaca más en las variedades tintas por el contraste con el color oscuro, también aparece en la mayoría de uvas y en otras frutas de piel lisa, como las ciruelas. En el mundo del vino, su presencia no es un simple rasgo estético: es una protección esencial para que el fruto alcance su punto óptimo de maduración en buenas condiciones.
Qué es la pruina
Según explican los especialistas, la pruina funciona como un auténtico escudo natural frente a los factores que amenazan al racimo durante su desarrollo. Su primera misión es repeler el agua, ya que su estructura es hidrófoba y evita que la lluvia se adhiera a la superficie.
Esto resulta clave para impedir que la uva absorba demasiada humedad, se hinche y termine agrietándose, además de reducir el riesgo de que aparezcan hongos favorecidos por el exceso de agua acumulada.
Además, esta película también actúa como un regulador frente a las altas temperaturas y la radiación solar. En jornadas de calor intenso, ayuda a conservar la humedad interna del grano y limita la evaporación, al tiempo que refleja parte de la luz para minimizar las quemaduras solares.
Ese daño, a menudo invisible a simple vista, puede alterar aromas y sabores y acabar afectando al resultado final en bodega.
Uvas con pruina
Barrera física
La pruina, por último, supone una barrera física contra pequeñas plagas. Su textura complica el desplazamiento de ciertos insectos y dificulta la puesta de huevos sobre la piel. Lo que la convierte en una primera línea defensiva para mantener la sanidad del racimo hasta el momento de la recolección.
Pero su importancia no termina en el viñedo. Este recubrimiento es también el hogar de un elemento clave en la elaboración del vino: las levaduras silvestres. Estos microorganismos presentes en el ambiente se adhieren a la superficie cerosa de la uva y, cuando el fruto se prensa, pasan al mosto.
En muchos casos, son las responsables de iniciar fermentaciones espontáneas que aportan matices únicos y refuerzan el carácter del territorio, haciendo que cada vino exprese, de forma natural, su identidad y su origen.
Propiedades de las uvas
Las uvas no solo son un fruto delicioso y versátil en la cocina; su perfil nutricional las convierte en un alimento valioso para la salud cuando se consumen como parte de una dieta equilibrada.
En términos de composición, se caracterizan por su elevado contenido de agua (más del 80 %), lo que las hace hidratantes y bajas en calorías. En 100 g de uvas frescas hay aproximadamente 69 kcal, alrededor de 16-18 g de carbohidratos, menos de 1 g de fibra y cantidades pequeñas de proteínas y grasa saludable. También aportan vitaminas como la C y la K, así como minerales como potasio, cobre, hierro, calcio, fósforo y magnesio.
Otros beneficios
A nivel cardiovascular, diversos componentes de la uva --especialmente el resveratrol-- se han asociado con mejora de la función endotelial, reducción de la presión arterial y favorecimiento del perfil lipídico. Esto ayuda a disminuir el riesgo de enfermedades del corazón cuando se incorporan en una alimentación saludable.
La presencia de fibra dietética, aunque moderada, favorece el tránsito intestinal regular y puede ayudar a mantener niveles equilibrados de glucosa en sangre. Siempre y cuando se consuman con moderación y en el marco de un patrón alimentario adecuado.
Además, los antioxidantes y vitaminas presentes pueden reforzar el sistema inmunológico y desempeñar un papel en la salud de la piel y la visión, protegiendo tejidos frente al daño oxidativo.
