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Emprender en España no es un camino fácil, pero sí enriquecedor. A pesar de que en ocasiones muchos emprendedores en su primer año de proyecto terminan bajando la persiana, otros continúan superando las diferentes piedras en el camino.

Es el caso de Noelia Toré, quien comenzó en el mundo de la repostería a los 18 años, y a los 24 abrió su propia cafetería-pastelería. Sin embargo, este proyecto comenzó a tomar carrerilla hasta convertirse en un negocio con una plantilla de 15 trabajadores.

Sin embargo, la envergadura de este proyecto se le hizo un poco ‘bola’ a Noelia hasta el punto que se sintió superada con el ajetreo del control de la producción y el personal. Mentalmente, Noelia tuvo que dar un giro en su proyecto profesional.

Noelia relata que su rutina comenzaba con una gran incertidumbre: "Me levantaba todas las mañanas a las 5 de la mañana y lo primero que hacía era mirar el teléfono y ver a ver quién no venía hoy".

Esta situación le llevo a vivir con “ansiedad”, ya que las cuentas no se reflejaban, a pesar de que la facturación no iba nada mal, porque facturó 500.000 euros en el último año.

El problema en cuestión se centraba en los altos costes del personal y la materia prima, lo que llevaba a que el beneficio neto se viera reducido a 15.000 o 20.000 euros.

Tras traspasar su cafetería-pastelería, Noelia actualmente trabaja sola y ha logrado obtener un mayor beneficio, duplicando la cifra. Ahora su estrategia se centra en vender sus productos por campañas puntuales o “Drops” y crecer a través de las redes sociales, donde ya cuenta con una comunidad de más de 410.000 seguidores en Instagram.

Se trata de un modelo que le permite ir centrándose en el producto según las fechas, sin la presión de mantener un punto de venta abierto al público todo el día todos los días del año.

Como ella misma afirma, su objetivo es que el negocio no la domine a ella, sino ser capaz de orientarlo hacia el estilo de vida que desea tener.