Pila verde: Emili Rousaud
Uno de los aspectos más positivos de la reciente venta de la mayoría del capital de Factorenergia es la pervivencia en la empresa de la figura de su fundador, Emili Rousaud. Y además, en el doble papel de accionista (en este caso, minoritario) y primer ejecutivo. Marubeni, el grupo japonés que adquirió el 85% del capital, no tuvo dudas a la hora de considerar que no encontraría a nadie mejor que el empresario barcelonés para hacer buena una inversión que ha superado los 200 millones de euros.
Los planes de futuro de Factorenergia, que pasan por duplicar la facturación en cinco años y ejecutar una ambiciosa expansión internacional, ponen de manifiesto que Rousaud no ha propiciado el cambio de manos de la compañía como un punto final a su trayectoria. Ha sido, más bien, el fin de un capítulo. Y, al mismo tiempo, el inicio del siguiente, con metas tan relevantes como superar los 1.200 millones de cifra de negocio.
Rousaud ha sido capaz de tejer una operación que permite asegurar el futuro de la compañía que se "inventó" hace 27 años, en un entorno de incertidumbre como era el de los primeros pasos de la liberalización del sector eléctrico en España. Y, junto a la empresa, los cientos de puestos de trabajo que ha sido capaz de crear.
Pero además, también hace posible que la aventura siga adelante; que, una vez pasados los momentos de transitar por terrenos inéditos, pueda seguir creciendo, en busca de nuevos mercados que se complementen con el español, cuyo grado de maduración hace que los márgenes sean cada vez más estrechos.
El empresario tiene la fórmula, sabe que funciona, y está dispuesto a darle continuidad, cuando lo más sencillo y cómodo hubiera sido dejarlo todo en manos de Marubeni y despedirse en lo más alto. Pero una vez asegurado el futuro, Rousaud quiere seguir construyendo un presente de crecimiento, creación de riqueza y empleo. Una actitud para aplaudir por todo lo alto.