Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment
El liderazgo patronal no se mide solo por la capacidad de influir en una reforma fiscal o por el peso de una organización en la negociación política, también se demuestra cuando se es capaz de anticipar riesgos que afectan directamente a las personas y al futuro de la actividad económica.
Cataluña ha vivido ya dos episodios de temperaturas extremas en apenas unas semanas; la emergencia climática es una realidad que golpea la salud pública, la productividad y la organización del trabajo.
En este contexto, Foment del Treball vuelve a demostrar que una patronal moderna no puede limitarse a defender los intereses de las empresas desde una óptica exclusivamente económica, contribuyendo a construir una cultura de prevención y adaptación.
El mensaje trasladado es claro: no se trata únicamente de cumplir una normativa, sino de entender que proteger a los trabajadores es también proteger la competitividad de las empresas.
Horarios adaptados, formación, rotaciones, zonas de sombra o protocolos específicos ya no son concesiones voluntarias, sino herramientas de gestión necesarias para afrontar unos veranos cada vez más calurosos.
Además, es especialmente significativo que Foment y Pimec compartan diagnóstico y propuestas. En un ecosistema empresarial donde las diferencias entre organizaciones son habituales, encontrar consensos sobre cuestiones estructurales envía un mensaje de responsabilidad al conjunto del tejido productivo catalán.