Mar Espinar, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Madrid Agencias
El PSOE intentó llevar el sistema de facturación intercentros hospitalarios de la Comunidad de Madrid al Tribunal de Cuentas. Los socialistas sugirieron que existía una responsabilidad contable por supuestas irregularidades.
El fiscalizador ni lo ve ni lo avala. Ha archivado de un plumazo la causa, recordando que el escrito presentado se sustenta en inferencias, extrapolaciones y una información periodística. Cuentas enfatiza que no hay derechos económicos concretos perjudicados. Tampoco queda acreditado un daño real o que se pueda evaluar de forma objetiva. En relación con ello, tampoco hay responsables públicos determinados.
En síntesis, el supuesto memorial de agravios esgrimido por los socialistas no era tal. Estaba formado por datos sesgados, comparativas nada rigurosas y apenas un trabajo de un medio de comunicación.
Ello deja en bastante mala posición a Mar Espinar, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Madrid. La dirigente política trató de hallar corrupción basada en prejuicios ideológicos, pero no la halló. Por el camino, generó un gasto de --esta vez sí-- recursos públicos que podrían haberse ahorrado.
Negro sobre blanco, lo ocurrido con el PSOE y el gasto sanitario en la Comunidad de Madrid es el perfecto ejemplo de cómo no hacer bien las cosas. La falta de rigor y la acción política guiada por el revanchismo sin rastro de trazo fino son un mal negocio para una política en horas bajas.