Cristina Álvarez, presidenta de El Corte Inglés

Cristina Álvarez, presidenta de El Corte Inglés Europa Press

Examen a los protagonistas

Cristina Álvarez

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El Corte Inglés se presentará ante sus accionistas a finales del presente mes, en el marco de su junta general, con un balance de su último ejercicio fiscal más que apreciable. El incremento a doble dígito tanto del beneficio neto como del resultado recurrente supone una señal inequívoca de que el gigante de los grandes almacenes ha dejado atrás una de las etapas más difíciles de su historia reciente. Y puede mirar al futuro con esperanza y determinación.

Por encima de las grandes cifras y los titulares, la compañía ha cerrado el año con uno de los balances más saneados que se recuerdan. Un apalancamiento de 1,3 veces en términos de deuda/Ebitda que supone la menor proporción de los últimos 20 años. Pero, sobre todo, abre la puerta para que El Corte Inglés pise el acelerador en lo tocante al capítulo inversor. Un elemento fundamental para mejorar la experiencia de cliente en un entorno elevadamente competitivo, en el que la propietaria de la emblemática enseña del triángulo verde se ha topado con no pocas dificultades para moverse con soltura.

Los 650 millones de euros que el grupo tiene pensado destinar a inversiones en el ejercicio ya iniciado le proporcionan una notable potencia de fuego para abordar esa competencia. Algo que no sería posible sin la flexibilidad que proporciona una situación financiera despejada.

Desprovisto de los lastres del pasado, El Corte Inglés busca ahora una estabilidad en su gobierno corporativo que ha podido echar de menos en el último año. Y en un momento inoportuno como el arranque de un nuevo plan. Es uno de los retos de la presidenta Cristina Álvarez. Lo afronta desde una posición privilegiada, con un inicio de mandato jalonado por unos más que sólidos resultados.