Guillem López-Casasnovas, en una imagen de archivo

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Examen a los protagonistas

Guillem López-Casasnovas

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El 'Informe Fènix' elaborado por un grupo de economistas catalanes dibuja un panorama sombrío y excesivamente alarmista sobre el futuro de la región.

Los autores señalan a la inmigración como una de las múltiples causas del deterioro del modelo económico local, y reclaman políticas "más selectivas" con los recién llegados —como exigirles el conocimiento del catalán en determinados ámbitos—, discrepando así de otras fuentes empresariales que apuntan en sentido contrario.

El estudio insta también a realizar reformas estructurales en materias como la regulación del turismo, del cual se nutre buena parte de la economía catalana. Y sostiene que la región ha caído en el ránking autonómico con su progresiva pérdida de PIB per cápita. Un diagnóstico tal vez acertado, aunque no tanto algunas de las recetas que se plantean.

Por más que uno de los asesores del informe, Guillem López-Casasnovas, recalcara ayer en su presentación que no estamos ante "un alegato antiturístico ni antiinmigración", su enfoque pesimista es, cuando menos, cuestionable.