Lluc Salellas
El alcalde de Girona, Lluc Salellas, expresó ayer su "malestar" por el funcionamiento de las alertas de telefonía móvil durante el temporal de viento que asoló su ciudad el pasado fin de semana.
El episodio climatológico causó la caída de unos 70 árboles, cortes de luz y desprendimientos en fachadas, entre otros incidentes. Algo que, de nuevo, ha suscitado las críticas del político de la CUP hacia el actual Govern.
Salellas dice no entender cómo "hace unas semanas se suspendieron todas las actividades, cuando finalmente no sopló viento en Girona, y, en cambio, ayer la Generalitat no tomó ninguna decisión", recordando así el vendaval que asoló a casi toda Cataluña hace un mes.
Esta vez, el Ejecutivo autonómico envió una alerta telefónica el pasado sábado en las comarcas del Berguedà, Ripollès, Alt Empordà y el norte de Cerdanya, mientras que el Servicio Meteorológico de Cataluña emitió un aviso de peligro por viento en el Gironès de dos sobre seis, con previsión de rachas superiores a los 70 km/h.
Al igual que el pasado febrero, el alcalde gerundense carga las culpas en la Generalitat. Esta vez, por quedarse, a su juicio, corta en sus advertencias. Y hace un mes, justo por lo contrario, quejándose de un supuesto "centralismo" barcelonés porque hizo poco viento en Girona. Por una cosa u otra, la autocrítica no parece el punto fuerte de Salellas.