Country Joe McDonald

Country Joe McDonald

Examen a los protagonistas

Country Joe McDonald

La voz de la nación de Woodstock

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Nos dejó el legendario Country Joe McDonald (Washington D.C., 1942 – Berkeley, California, 2026), del que los jóvenes dudo que hayan oído hablar (ni sus padres, probablemente, ya que el hombre nunca fue muy conocido en España), pero que fue alguien en los años 60 (en Estados Unidos). Fan de Woody Guthrie (el de la guitarra que ponía “Esta máquina mata fascistas”), el señor McDonald inició su carrera musical como folkie de pro, formando rápidamente un dúo con su amigo Barry Melton, alias The fish (El pez): Country Joe & The Fish (lo de Country Joe era un chiste: así se conocía a Stalin en los Estados Unidos durante la segunda guerra mundial).

Bajo el mismo nombre, McDonald y Melton ampliaron el foco humano y musical creando un grupo que mezclaba eficazmente folk, rock y psicodelia y, políticamente, se englobaba en el movimiento contra la guerra de Vietnam. La carrera de Country Joe & The Fish fue breve (no llegó a cinco años), pero hubo tiempo para hacerse un sitio en la escena psicodélica de la época y fabricar un himno anti Vietnam que se hizo extremadamente popular, la canción I feel like I´m fixin to die rag, aparentemente una broma juguetona y frívola, pero con una letra que no hizo ninguna gracia en los despachos del Pentágono (fue su único súper hit, junto a Not so sweet Martha Lorraine). Fue interpretada en el festival de Woodstock, siendo muy del agrado de la selecta audiencia que no estuviese durmiendo la mona del alcohol y las drogas.

Cuando el grupo se deshizo, nuestro hombre volvió a sus orígenes, el folk, actuando en solitario y publicando un disco de versiones de Woody Guthrie. A medida que el flower power, el verano del amor y demás mandangas entrañables se iban difuminando en el imaginario americano, el mundo del bueno de Joe fue desapareciendo, lo cual le obligó a fabricarse otro: no es que todo hubiese empezado a desmoronarse después de la nación de Woodstock, pero las buenas intenciones, ya se sabe que duran lo que duran. Y después hay que seguir viviendo. En caso de duda, siempre se puede volver al folk. Y al activismo.

En su breve paso por la universidad, el señor McDonald tuvo tiempo de editar un fanzine alternativo titulado Et Tu. Pasada la guerra de Vietnam, haciendo honor a su canción popular, se involucró en la defensa de los veteranos abandonados por la administración, muchos de los cuales, enfermos o tullidos, se morían de asco sin que en Washington se preocupara nadie por ellos. Años después, Country Joe se sumaría al movimiento Save the whales (Salvar las ballenas), hablaría de los derechos de los animales y, en definitiva, seguiría ejerciendo de ciudadano progresista bienintencionado en un país que cada día hacía menos caso a esa clase de gente.

Hijo de los años 60, de la década prodigiosa (la de verdad, no el siniestro grupo español especializado en versiones malas de canciones malas), Country Joe McDonald será recordado (o no) por haber estado en el sitio adecuado a la hora precisa y haber contribuido al espíritu de la época con el grupo que fundó junto a su amigo el pez. Su primer elepé, Electric music for the mind and body, es una excelente cápsula temporal.