Elisenda Alamany, candidata de ERC a la alcaldía de Barcelona
La candidata de ERC a la alcaldía de Barcelona, Elisenda Alamany, plantea propuestas efectistas de dudosa fiabilidad para problemas complejos que requieren de algo más que la consigna fácil.
Los inconvenientes del turismo son unas de esas cuestiones. Alamany prometió este fin de semana que, si llega a ser alcaldesa, suspenderá todas las licencias de comercios dedicados a los visitantes de la ciudad. Incluyendo, entre ellos, desde las tiendas de souvenirs hasta los supermercados de 24 horas o, incluso, los locales de cuidado de las uñas.
La dirigente de ERC cree que ello contribuiría a "recuperar" la Barcelona de antaño, y evitaría la desaparición de comercios históricos o de barrio. Un fin necesario y noble, pero cuya solución requiere de un análisis y planteamientos mucho más exhaustivos.
Alamany, por otra parte, pretende convertir Barcelona y su consistorio en un nuevo instrumento en manos del secesionismo catalán, como hizo en su discurso de presentación, aludiendo a cuestiones como el traspaso de Rodalies o el nuevo modelo de financiación de Cataluña.
En definitiva, nada nuevo bajo el sol en el caso de este partido, cuyo presidente, el indultado Oriol Junqueras, reclamó en el mismo acto dotar a Barcelona de "todos los recursos y todas las competencias" para acercarse al objetivo de una Cataluña independiente. Y es que hay quienes nunca aprenden de sus propios errores.