Pablo Moscoloni, CEO de AllZone
La plataforma de comercio electrónico de productos tecnológicos Allzone ha entrado en concurso voluntario de acreedores, dejando tras de sí un sinfín de clientes defraudados por sus malos métodos y un enorme agujero económico.
Su colapso es la crónica de un naufragio anunciado. Tras acumular más de 7.000 denuncias por retener fondos y no entregar los productos, la empresa matriz de este comercio online, All In Digital Marketing SL, ha dejado a miles de familias atrapadas en el limbo de la devolución imposible.
El caso resulta aún más escandaloso si se tiene en cuenta el historial de su CEO, Pablo Moscoloni. Consumidor Global destapa un patrón reincidente en su caso, con un cúmulo de sociedades previas vinculadas a su nombre que compartían idéntico modus operandi —precios agresivos por debajo del mercado, retrasos masivos, bloqueos en los reembolsos...—, y que terminaron en liquidaciones difusas.
AllZone no ha sido una víctima del mercado; ha sido la última parada de un modelo de negocio que parece exprimir al máximo los vacíos legales.
Por otra parte, es incomprensible que, sabiéndose todo esto, y tras el bloqueo del dominio original de AllZone por parte de la entidad pública Red.es el pasado enero, su actividad comercial se haya trasladado al dominio shopenzona.com, donde se sigue ofertando material tecnológico de alta gama.