El 'conseller' de Agricultura de la Generalitat, Òscar Ordeig
La peste porcina africana ha empezado a propagarse en los últimos días más allá del radio inicial de seis kilómetros en el cual se detectó el primer foco entre jabalíes de la sierra de Collserola, el pasado mes de noviembre.
Las medidas adoptadas por la Generalitat de Cataluña para contener la enfermedad no han resultado, de momento, suficientes. A lo largo de la última semana, se han detectado tres casos más de ejemplares de dicha especie afectados por la enfermedad: dos en Molins de Rei y, ayer mismo, uno en Sant Feliu de Llobregat.
El conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, anunció ayer la intensificación de dichas medidas: entre ellas, acelerar la eliminación de jabalíes en la franja de 20 kilómetros alrededor del primer caso detectado hace ya casi tres meses en Cerdanyola del Vallès; y la restricción de acceso al medio natural en todo el término municipal de Sant Feliu y en una franja de Barcelona para facilitar el operativo de captura de los animales.
La Generalitat también ha pedido al Gobierno central ayuda en forma de incineradoras móviles, centros de desinfección, unidades caninas y más efectivos para la retirada de cadáveres.
Asimismo, ha solicitado a otras autonomías la movilización de patrullas caninas y trampas para reforzar las capturas.
Por fortuna, según recordó ayer Ordeig, no consta que el virus se haya propagado por ahora hacia el norte de Barcelona, lo cual supone cierto respiro para la Cataluña Central, la mayor zona de producción porcina de Cataluña, y donde se concentran gran parte de las granjas de cerdos de la autonomía.