Un montaje del actor Fernando Esteso
Nos dejó el cómico Fernando Esteso (Zaragoza, 1945 – Valencia, 2026), uno de los personajes más relevantes del cine cazurro español, al que recordamos sobre todo por las películas (tampoco fueron tantas, aunque lo parezca) que rodó a medias con su compadre Andrés Pajares, quien tuvo más oportunidades que él de redimirse, como demostró con su espléndida actuación en la película de Carlos Saura Ay, Carmela.
La muerte de Esteso ha propiciado, básicamente, necrológicas de dos tipos: halagadoras, obviando lo malas que eran casi todas sus películas, y denigratorias, como si no hubiese que tener en cuenta que un actor, como todo hijo de vecino, tiene que ganarse la vida.
Firme partidario del término medio, yo reconozco que Los bingueros no era precisamente To be or not to be, pero siempre me cayó bien Fernando Esteso, desde que lo vi de niño (yo, no él) por televisión con su hilarante monólogo del coñac La Parra, que incluía el eslogan del licor: Coñac La Parra, el que lo bebe la agarra.
También de crío descubrí a su amigo Pajares, cuyos delirios también me resultaban muy graciosos. De las películas que rodaron juntos no puedo decir nada, ya que nunca las vi, en su presunta condición de cimas de la caspa nacional.
Esteso, al igual que Pajares, no era un mal actor, pese a los tics acumulados tras años de hacer el ganso en el cine, la televisión y el teatro (no podemos juzgar a los cómicos de ayer con la mirada del presente, ¿no?).
En sus últimos años, recibió ofertas de Carlos Saura o Agustí Villaronga, que en paz descansen, gracias a las cuales pudo demostrar que servía para algo más que rodar ¡Qué tía, la CIA! La redención, eso sí, lo pilló mayor y un tanto destartalado.
Sus esfuerzos como cantante han pasado a la historia como hitos del pop cutre español, y todo el mundo los recuerda. Cayó en manos del inefable Lauren Postigo, quien compuso todos sus hits: La Ramona, El zurriagazo, Bellotero pop…Cantados, por regla general, vestido de gañán baturro con boina, antes de que David Uclés la convirtiera en un tocado para hípsters.
Llevaba desde niño subido a un escenario, acompañando a sus progenitores, que ya eran gente de la farándula: su prima segunda, Luisita Esteso (Valencia, 1908 – 1986), fue una célebre cupletista, muy popular también en Argentina. Hablamos, pues, de unos cómicos que recuerdan poderosamente a los retratados por Fernando Fernán Gómez en El viaje a ninguna parte.
Desde esos orígenes, Fernando Esteso hizo lo que pudo. Y yo diría que no lo hizo nada mal.