Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana
Ha sido uno de los fenómenos políticos más destacados de los últimos años en Cataluña, con independencia del tono y contenido de su discurso. Pero, al margen de cuestiones relacionadas con sociedad y política, poco o nada se conocía del argumentario de Sílvia Orriols en materia económica.
Tras numerosas resistencias y alguna que otra cita que viajó al limbo para quedarse a vivir allí, la líder de Aliança Catalana se ha avenido al fin a dar, siquiera, unas pinceladas sobre su ideario económico. Un gesto de transparencia para aplaudir, pese a las anteriores reticencias. Aún así, su discurso deja no pocas dudas.
La hoja de ruta de Orriols adopta elementos de aquí y de allá, cuya concatenación resulta más que complicada. Pilares de diferentes tendencias e ideologías por completo contrapuestas. Y más allá de una mera declaración de intenciones, el cóctel se antoja difícilmente asumible.
Sin ir más lejos, la preferencia por una rebaja de la presión fiscal combinada con un férreo proteccionismo. Si no es para atraer inversiones del exterior, que contribuyan a generar riqueza, ¿cuál es el sentido de diseñar una fiscalidad atractiva?
En un contexto de acuerdos comerciales entre bloques y economía global, no caben soluciones que entremezclan recetas de diferentes épocas y sensibilidades. Quizá sólo sea un esbozo que necesita de múltiples revisiones. Y tal vez fuera eso lo que Orriols buscaba al presentarlo ante un nutrido grupo de empresarios. Sea como fuera, resta mucho trabajo en ese ideario para que, al menos, cuente con pies y cabeza.