Fotomontaje de Salvador Illa y Oriol Junqueras, con las Cortes de Castilla y León de fondo

Fotomontaje de Salvador Illa y Oriol Junqueras, con las Cortes de Castilla y León de fondo

Política

Los presupuestos catalanes esperan a Castilla y León

El Gobierno prevé intensificar las negociaciones a partir de este lunes para tratar de satisfacer a ERC con una propuesta respecto al traspaso del IRPF que permita su apoyo a las cuentas de la Generalitat, que enfrentan el viernes su primer examen parlamentario

Contenido relacionado: Dalmau: "Nuestra obligación es que haya presupuestos, sería un fracaso que hubiese elecciones"

Llegir en Català
Publicada
Actualizada

El Gobierno de España está decidido a implicarse en salvar los presupuestos de la Generalitat de Cataluña a partir de este lunes.

La agenda de Moncloa ha priorizado las elecciones de Castilla y León, donde el PSOE prevé un buen resultado aunque sumen PP y Vox, y no ha querido mojarse en plena campaña respecto al traspaso del IRPF, que es la palanca que deben activar para que ERC retire su enmienda a la totalidad antes del viernes y las cuentas no decaigan, como sucederá si no hay cambios, en su primera votación.

El calendario electoral motivó que la votación de las enmiendas se retrasara una semana; dando, aunque escaso, cierto margen de negociación sin urnas de por medio.

El rechazo mayoritario al nuevo modelo de financiación pactado entre el ejecutivo de Salvador Illa y el de Pedro Sánchez fue --a ojos de Moncloa, en este sentido-- una de las causas, si no la principal, de los batacazos que han encadenado recientemente en Extremadura y Aragón, utilizado como arma arrojadiza en ambos casos por las derechas.

Y en vistas a al menos mantener sus 28 escaños actuales en las Cortes castellanoleonesas, no han querido arriesgarse a ningún acercamiento, por simbólico que fuera, con el partido de Oriol Junqueras, quien por su parte ha insistido en responsabilizar al Govern de incumplir sus acuerdos de investidura y se ha empeñado en pedir "una hoja de ruta clara" --ni más ni menos que esto-- para que el impuesto sobre la renta quede, a través de una fórmula todavía por concretar, en manos de la Agencia Tributaria de Cataluña.

¿Acuerdo 'in extremis'?

Este será el principal objetivo del presidente del Gobierno a partir de mañana, con cinco días por delante que se prevén frenéticos.

Fue él mismo quien se reunió con el líder de ERC de forma clandestina hace unas semanas para frenar sus aspiraciones respecto a esta cesión, de la que la vicepresidenta y Ministra de Hacienda María Jesús Montero es todavía menos partidaria.

Y será también el propio Sánchez quien, sin descartar más encuentros en persona, tratará de desencallar un acuerdo satisfactorio para ambas partes.

Una de las opciones, en este caso, sería la tramitación de una propuesta de reforma de la LOFCA en el Congreso de los Diputados para habilitar legalmente esta cesión; con la que Illa, por otra parte, siempre ha estado comprometido tanto en público como en privado.

Es más, el president ha asegurado esta semana en sede parlamentaria que "este, como el resto de acuerdos de investidura, se cumplirá"; y lo que ha pedido encarecidamente a su socio principal es que apoye los presupuestos aunque el IRPF tarde más en llegar.

ERC, desafiante

Los republicanos parecían dispuestos a alterar el orden de los factores --primero presupuestos, y luego IRPF-- hasta, precisamente, el encuentro entre Junqueras y Sánchez en Moncloa.

Fue entonces cuando el líder de ERC constató, asegura, que lo que le prometía el Govern no encajaba, al menos en ese punto, con los planes del presidente del Gobierno.

Y fue a partir de ese momento, con el proyecto presupuestario ya en marcha, cuando empezó a subir el tono contra el PSC, enfriando también los contactos privados.

Con las cuentas ya pactadas con los Comuns y tramitándose en el Parlament, la presión ha crecido, pues, por todas partes.

Los republicanos se han aventurado a sugerir que, si el traspaso del IRPF puede esperar, los presupuestos también; y han puesto sobre la mesa la alternativa de aprobar suplementos de crédito "como en 2025" para inyectar recursos a las distintas partidas sin la necesidad de aprobar cuentas nuevas.

Todo ello para reforzar la amenaza de que, si antes del viernes no hay movimientos en Madrid, tampoco los habrá en Barcelona.

Distintos escenarios

En relación con los tempos, el reglamento del Parlament prevé que ERC pueda retirar su enmienda a la totalidad --todos los grupos salvo PSC y Comuns han presentado la suya-- antes de que arranque el pleno del viernes.

Esto implicaría que las enmiendas queden rechazadas al ser minoría y que las cuentas sigan su tramitación en comisión, para volverse a votar definitivamente en unas semanas con margen para que los republicanos y el Govern se pongan de acuerdo sobre el contenido de los presupuestos, sobre los que Junqueras no se ha pronunciado.

En el caso contrario, las enmiendas de Junts, ERC, PP, Vox, CUP y Aliança Catalana sumarían una holgada mayoría absoluta y las cuentas quedarían automáticamente tumbadas, siendo esto la segunda vez que ocurre tras la aprobación de los presupuestos de 2023 y suponiendo un "fracaso" --en palabras del propio conseller de Presidencia Albert Dalmau-- para el Govern, pues en la última ocasión lo sufrió Pere Aragonès y el resultado fueron unas elecciones anticipadas donde ERC perdió más de un tercio de los escaños que tenía.

¿Elecciones anticipadas?

Si bien el Govern confía en que ERC no entorpecerá que la Generalitat aumente sus partidas en casi 10.000 millones de euros más --independientemente de que el cable que le ha prometido echar Sánchez surta efecto o no--, la opción de volver a las urnas existe igual que la de seguir gobernando sin presupuestos o la de volver a presentarlos en unos meses para que puedan acordarse de cara a 2027.

Illa asegura que tiene un proyecto "para los próximos diez años" y, en vistas a poder desarrollarlo mejor, decidirá.

En caso de adelantarse los comicios, las encuestas aseguran que el PSC volvería a ser primera fuerza incluso con mayor distancia respecto a un segundo puesto que se pelearían ERC, Junts y Aliança Catalana.

Pero el auge de la extrema derecha --también Vox mejoraría notablemente sus resultados-- y la probable pérdida de la mayoría progresista actual, juegan a favor de que el Gobierno, el Govern y ERC quieran que, como todos ellos han reiterado, se agote la legislatura. Y tener presupuestos suele ser una garantía para lograrlo.