El palacete de Permanyer que Manuel Vallet ha convertido en 'coworking'
El dueño de Catalonia convierte un palacete en un 'coworking' en el Notting Hill de Barcelona
El hotelero Manel Vallet compra por más de un millón el número 2 del pasaje Permanyer, gasta otro tanto en reformas, y abre unas oficinas
Lo hace tras ser echado como CEO del grupo hotelero, del que posee un 35%, tras casi 30 años al frente de la gestión
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Manel Vallet, uno de los dueños de la hotelera Catalonia, ha comprado un palacete para abrir un coworking en el pasaje Permanyer de Barcelona.
Lo hace tras ser cesado el pasado verano como CEO del gigante hotelero del que posee un 35% y ser sustituido en el cargo por Guillermo Vallet y Santiago Vallet.
Un 'coworking' londinense
El espacio llevará el nombre de The Nook Permanyer y se ubica en una finca de 1864 que imita el estilo de las casitas británicas de Notting Hill.
Con 480 metros cuadrados de superficie y catalogado como bien de interés local, el inmueble consta de tres plantas y dos entradas, un jardín delantero de 71 metros cuadrados y un patio inglés con luz natural.
Interior del pasaje Permanyer de Barcelona
Ahora, será un coworking de alta gama con arte contemporáneo en la oficina. Contará con toda clase de lujos, como sala de fitness, vestidor, ducha privada, servicio de recepción y cocina. Las oficinas tienen entre 15 y 20 metros cuadrados y se alquilan por unos 2.000 euros al mes.
Manel Vallet ha confiado la gestión de la finca a quien fue su mano derecha en Catalonia, David Montanyà.
Ambos coincidieron como inversores en la fintech Bcn10, que acabó disuelta, y después Vallet colocó a Montanyà como su manager assistant.
Reforma costosa
Fuentes del sector de las viviendas de lujo explican que el palacete estaba en un estado de avanzado deterioro, y que su reforma ha superado el millón de euros de coste, pues se han tenido que cambiar casi todas las paredes, que acumulaban lustros de humedades.
Antes de ser comprado por Vallet, cambió de manos por última vez en 2019, cuando un comprador la adquirió para reformarla e instalar en ella oficinas. Pero se desmotivó y la puso a la venta. Ha estado vacío siete años.
Este palacete romántico, con referencias arabizantes, fue también uno de los cabarets más míticos de la Barcelona de los años 30 y 40. Allí se ubicó el Club El Trébol, donde se podía bailar, cantar o tomar algún aperitivo, y por sus tablones pasaron renombrados artistas de la España de posguerra, como Antonio Machín o Bonet de San Pedro.
El famoso club desapareció en el lejano 1947 tras el asesinato de una mujer, según cuentan los vecinos de la calle. Luego, se convirtió en una residencia privada. Hasta hoy, que renace como oficinas.
El Notting Hill catalán
Este pasaje que cruza Roger de Llúria y Pau Claris fue proyectado en 1864 por el alcalde Jeroni Granell i Barrera, quien quiso construir una travesía empedrada de casas bajas con jardín.
La calle guarda muchas curiosas historias: en el número 14 vivió el poeta Apel·les Mestres, quien se encerró durante 14 años en la casa mientras hablaba con sus plantas, aquejado de agorafobia.
Entrada al pasaje Permanyer de Barcelona
Hoy, es recorrido por turistas que transitan por el centro de la ciudad, y en sus edificios se mezclan hogares y oficinas de empresas, como la compañía catalana de zapatos Geox, que tiene en el número 5 su cuartel general.