El presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich
Òmnium Cultural persiste en su empeño de imponer su agenda ultranacionalista a las instituciones públicas de Cataluña. La entidad, protagonista como impulsora del procés de uno de los episodios más negros de la historia contemporánea de la región, exige ahora a las autoridades y partidos políticos locales que se rebelen frente a las resoluciones judiciales que ratifiquen la ilegalidad de la inmersión monolingüe obligatoria en catalán impuesta por la Generalitat en su sistema educativo público.
Así lo ha hecho el presidente de Òmnium, Xavier Antich, en su primer mensaje institucional del año, dedicado en parte a expresar su rechazo a las sentencias que instan a impartir al menos un 25% de las asignaturas en castellano, lengua cooficial y materna de buena parte de la ciudadanía de Cataluña.
Antich no oculta su propósito de instrumentalizar la enseñanza con fines políticos, al apuntar que "la escuela y la lengua son las columnas vertebrales de la nación" (sic). Una afirmación alarmante que evidencia su concepción de la enseñanza como mera herramienta de construcción identitaria.
El discurso del mandatario de esta entidad privada, asimismo, no está exento de los habituales tópicos hispanófobos del nacionalismo, al tildar de "anticatalán" a cualquiera ajeno a su ideología. Así, por ejemplo, Antich profiere afirmaciones como esta: "Hoy, en todo el mundo, soplan vientos que amenazan todo lo que defendemos. Y también vemos cómo se rearma la España más anticatalana".
En definitiva, una muestra más de que, tras el fracaso del golpe secesionista de 2017, sus impulsores se aferran ahora a la lengua como arma arrojadiza y nuevo eje de polarización, al centrar buena parte de sus esfuerzos en intentar erradicar el castellano de los espacios públicos.