Ramón Lamiel, director del Servei Català de Trànsit
Cataluña concluyó 2025 con un balance negativo en la gestión del tráfico. No sólo por los malos datos en cuanto a accidentes, de nuevo muy altos, sino también por algunas decisiones. Entre ellas, el anuncio, por parte del director del Servei Català de Trànsit (SCT), Ramon Lamiel, de mantener las multas por no llevar la baliza V-16 desde el primer día del año, sin dar margen a los conductores a adaptarse a la nueva norma.
El caso de los siniestros resulta especialmente preocupante. En total, en 2025 un total de 144 personas perdieron la vida en las carreteras catalanas: siete más que el año anterior, lo cual representa un incremento del 5%, según datos provisionales. Y, al mismo tiempo, una disminución del 18% en comparación con los 175 de 2019, año de referencia para la estadística.
El objetivo de la Generalitat es reducir al menos un 50% ese dato tan negativo de cara a 2030. Un objetivo ambicioso, aunque a tenor de las cifras, queda mucho trabajo por hacer para conseguirlo. Como, por ejemplo, mejorar la seguridad viaria -sobre todo, en puntos negros como la AP-7-, aumentar la sensibilización en la ciudadanía, o dar más ayudas a la renovación del parque móvil, entre otros retos.