
El presidente de ERC, Oriol Junqueras EUROPA PRESS
Oriol Junqueras cometió, durante su mandato como conseller de Economía de la Generalitat, uno de los mayores ataques a la democracia española en su casi medio siglo de historia, al ser uno de los principales organizadores del golpe secesionista de 2017 en Cataluña. El presidente de ERC fue condenado por ello a 13 años de cárcel por sedición y malversación, de los cuales cumplió apenas la cuarta parte gracias al indulto que le concedió el Gobierno en 2021.
Con tales precedentes, el dirigente secesionista y su partido, tratan ahora de aleccionar al hilo de unos audios de la llamada "operación Cataluña", en la cual supuestamente se escucha a la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, conversando con el excomisario José Manuel Villarejo en septiembre de 2014, semanas antes de la consulta separatista del 9-N. Unos audios en los que, presuntamente, se alude de investigar a Junqueras y su entorno familiar, y que Cospedal desmiente apuntando que, además, pueden haber sido "editados".
La portavoz de ERC, Elisenda Alamany, se atrevió ayer incluso a pedir que la justicia actúe e investigue a Cospedal, y a que el PP "pida perdón" por ese supuesto caso de vigilancia al secesionismo catalán, previa a la celebración de ambos referéndums.
La formación del indultado Junqueras aprecia, en este caso, "muchos posibles delitos", desde malversación, prevaricación hasta tráfico de influencias, entre otros. Y aprovecha la ocasión para utilizar este caso para justificar su empeño de separar a Cataluña del resto del país, "ante un Estado como el español, que se salta la democracia para ir contra los que considera sus enemigos", según Alamany.
Independientemente de lo cuestionables que puedan ser los hechos denunciados, se trata de una acusación muy grave, además de una soflama frívola. Y que resulta todavía más estridente teniendo en cuenta el historial de ERC, el partido desde el que se formula.