Eduard Gràcia
La crisis de Rodalies ha servido a Junts para criticar al Govern de Salvador Illa y recuperar visibilidad política, aunque gran parte de la falta de inversión también ocurrió durante sus años al frente de la Generalitat de Cataluña.
En este contexto, Eduard Gràcia, profesor universitario vinculado a la ANC, fue nombrado vocal en el Consejo de Administración de Renfe, cobrando alrededor de 1.000 euros por reunión y sumando unos 11.000 euros anuales, sin que se le conozca oposición directa a la gestión de la empresa.
Su nombramiento responde al acuerdo de investidura de Pedro Sánchez y a la estrategia de Junts de colocar “peones” en empresas públicas para velar por los intereses de Cataluña, aunque las decisiones de Rodalies seguirán centralizadas desde Barcelona.
Desde un punto de vista ético y político, el caso de Gràcia ha generado críticas: participó en una ponencia de la ANC criticando Rodalies pocos días después de asumir su cargo, incumpliendo el código de conducta interno.
Además, pese a las críticas de Junts a Renfe y a la crisis del servicio, el partido no ha presentado propuestas alternativas ni mociones de censura, denotando incoherencia entre su discurso y la activa presencia de sus representantes en las estructuras del Estado.