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El entrenador del FC Barcelona, Hansi Flick, reafirmó en numerosas ocasiones que moriría con sus ideas sobre el terreno de juego. El Barça no renuncia a una defensa adelantada, y contra el Elche (1-3) ofensivo de Eder Sarabia no quiso ser menos. El equipo azulgrana acusó la falta de puntería, pero también la fragilidad defensiva que arrastra desde la marcha de Iñigo Martínez. El conjunto ilicitano supo atacar la zaga barcelonista y sacó petróleo en su segunda oportunidad, tras un error de colocación de Éric García.

El canterano azulgrana está llamado desde sus días en la Masía a ocupar un rol de liderazgo en la defensa, y las ideas tácticas del cuerpo técnico precisan del mínimo fallo. Éric debe heredar el papel de Iñigo mientras Pau Cubarsí prosigue con su proceso de crecimiento futbolístico a los 19 años. En duelos de vital trascendencia en la Champions League, tendrá que responder como antaño el zaguero vasco. La facilidad con la que los rivales anotan es una desventaja que en ocasiones incluso malogra el potencial ofensivo del Barça y cuesta disgustos severos. Los milagros de Joan García no compensarán los fallos de la retaguardia siempre.

Fallo decisivo

El central de Martorell cometió un fallo decisivo en el único gol encajado, que mantuvo con vida a los locales hasta el minuto 70. Un futbolista ilicitano fijó al defensor catalán en el centro del campo mientras Pau Cubarsí marcaba la altura a sus compañeros, más adelantado que su compañero en la retaguardia.

Por segunda línea entraba Álvaro Rodríguez, que pilló a Éric en tierra de nadie. No cortó el pase al espacio y tampoco pudo atrapar en carrera al delantero uruguayo, que batió a Joan García con un disparo cruzado. 

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