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Nuevo clásico en la final de la Supercopa de España. Desde que el Athletic Club de Bilbao ganó el torneo en la temporada 2020-21, FC Barcelona y Real Madrid se han ido alternando el trofeo entre ellos. Lo ganaron los merengues a los bilbaínos al año siguiente. Al posterior, el Barça de Xavi jugó su mejor partido ante el equipo de Carlo Ancelotti (3-1), para luego caer en la próxima campaña con una paliza blanca aún peor (4-1). Hasta que llegó Hansi Flick y en la Ciudad Condal se emprendió un proyecto distinto. La última final terminó con manita azulgrana (5-2).

En los últimos cuatro años, Barça y Madrid han ganado dos Supercopas, así que este domingo ambos clubes se jugarán el desempate. El elenco merengue llega con más dudas, pero con la presencia inesperada de Kylian Mbappé; el azulgrana, como gran favorito tras arrollar al Athletic, aunque sin tan buenas sensaciones en cuanto al juego como la temporada pasada.

Valores de plantilla

En cualquier caso, el Barça afronta el segundo año con Flick en el banquillo. La campaña pasada, el conjunto catalán ganó un triplete nacional que revalorizó la plantilla por completo. Joan Laporta solo gastó unos 63 millones de euros en 2024, juntando a Dani Olmo y Pau Víctor. En la presente, unos 27, con las incorporaciones de Joan García, Marcus Rashford y Roony Bardghji.

La tangana entre los jugadores del Real Madrid y el Barça al término del clásico EFE

En la actualidad, el roster del Barça está tasado en 1.120 millones de euros, unos 230 kilos menos que la del Real Madrid (1.350). Eso sí, con muchísimo menos gasto, pero mayor rendimiento sobre el verde. También con una estrategia poco definida, basada en fichar grandes nombres, pero con poco sentido.

Cantera contra cartera

A la vista está con las incorporaciones de Trent Alexander-Arnold, tan talentoso en ataque como despistado en defensa, cuando precisamente era la zaga lo que necesitaba reforzar el Madrid. Más sentido tenía la llegada de Dean Huijsen, quien tampoco es el central más duro. Leo Messi sigue dejando huella y prueba de ello es el fichaje de 70 millones de Franco Mastantuono, sin minutos y para cubrir una posición en la que ya estaban Jude Bellingham, Arda Guler y un frente de ataque más que cubierto con Rodrygo Goes y Vinicius Júnior.

Franco Mastantuono, jugador del Real Madrid Real Madrid

Álvaro Carreras sí fue un fichaje con sentido. El único, al ser español y reforzar la entidad de un club que, en cambio, pasó de suplir a Luka Modric y Toni Kroos y ahora lo paga caro. El Barça, no obstante, realizó pocos traspasos pero muy lógicos y alineados con los valores de la institución.

Una plantilla unida

Los números lo demuestran. En su plantilla, el Barça tiene a tan solo 10 extranjeros. El Madrid, 17. De todos ellos, cinco han salido de La Fábrica. En el plantel culé, hay nueve canteranos y siete de ellos catalanes, un bloque que todavía se reforzó más con la llegada de Joan o Gerard Martín hace un par de años.

Lamine Yamal sonríe durante el Barça-Athletic de la Supercopa EFE

Dani Carvajal pugna con Nico González en el partido contra el Atlético EFE

En el Barça hay hasta 13 españoles --14 si se cuenta al joven Dro Fernández--, que son Ferran Torres, Pedri, Lamine Yamal, Alejandro Balde, Pau Cubarsí, Marc Casadó, Marc Bernal, Joan, Fermín López, Gerard, Éric García, Gavi y Dani Olmo, por lo que la mayoría del equipo se entiende a la perfección y defiende ese sentimiento barcelonista.

En el Madrid, en cambio, es muy difícil hablar de una identidad. Solo Gonzalo García o Dani Carvajal pueden representar a un canterano merengue. De momento, la fórmula del Barça es la que está funcionando. Una reflexión de Flick antes de la final lo resume a la perfección: "¿Cuántos clásicos hemos jugado contra Kylian Mbappé? ¿Y cuántos hemos perdido?". Los resultados avalan a la Masía y no a la cartera madridista.

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