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Títulos, La Masía y Camp Nou. Estos son tres argumentos que repetirá Joan Laporta durante la campaña electoral para pedir el voto de los socios. También esgrimirá que el club está mucho mejor, económicamente, que hace tres años. Esta sentencia será rebatida por sus rivales y, curiosamente, también recibirá muchas críticas por la reforma del estadio barcelonista.

Laporta presume de ser el único presidente del Barça que ha ganado dos Champions. Y también quiere ser recordado como el presidente que modernizó e inauguró el Camp Nou. La gestión de la gran obra del siglo XXI, no obstante, siempre ha sido controvertida. Y criticada por Víctor Font, Xavier Vilajoana y Marc Ciria.

Cambios en el Camp Nou

En 2021, Laporta heredó un proyecto de Nikken Sekkei para transformar el Camp Nou y su entorno por 825 millones de euros. El actual presidente lo cambió, casi por completo. En lugar de renovar la primera grada, optó por derribar la tercera y construir otra totalmente nueva y dos anillos de palcos. Su plan, unido a un nuevo Palau Blaugrana, se disparó hasta los 1.500 millones de euros.

Recreación de dos proyectos de Nikken Sekkei para el Camp Nou FOTOMONTAJE CULEMANÍA

Más polémica fue la elección de Limak, una compañía turca que no formaba parte de las grandes constructoras internacionales, en detrimento de las grandes empresas españolas. Jordi Llauradó, directivo responsable del Espai Barça, dimitió inmediatamente, molesto por la apuesta de Laporta.

La gestión de Limak

Hoy, dos años y medio después del inicio de las obras, la gestión de Limak está bajo sospecha, ya sea por las subcontrataciones (personal no cualificado) y los retrasos, de un año, aproximadamente. También se critica a Limak la utilización de materiales low-cost. "Yo no iré a la tercera grada del Camp Nou", dijo Vilajoana, aspirante a la presidencial del Barça y presidente de la Asociación de Promotores Constructores de España.

Joan Laporta, presidente del Barça, y Nihat Özdemir, presidente de Limak, en los asientos Vip del Camp Nou REDES

Xavi Vilajoana, precandidato a las elecciones del Barça

El Barça, inicialmente, proyectó que colocaría la nueva cubierta del Camp Nou en 2025. Ahora se contempla su instalación para mayo o junio de 2027. Es decir, dos años después. Hasta entonces, la mayoría de socios y aficionados que acudan al estadio barcelonista se mojarán los días de lluvia. Incluidas las autoridades del palco presidencial y los abonados a los palcos Vip situados detrás de los banquillos.

Un relámpago asedia el Camp Nou en el Barça-Real Oviedo Oriol Solé Vicente Culemanía

El traslado a Montjuïc

El regreso al Camp Nou también fue una pesadilla para Laporta. En 2023 aseguró que el Barça solo jugaría un año en el Estadi Olímpic Lluís Companys y completó dos cursos y algunos partidos en el actual ejercicio.

El espectacular mosaico de Montjuïc para el clásico Barça-Real Madrid del 11 de mayo EFE

El Barça optó por abrir el Camp Nou cuando recibiera la licencia 1B del Ayuntamiento de Barcelona, procedimiento que se cerró en noviembre. Con una capacidad actual para 45.401 espectadores, el equipo de Hansi Flick se siente mucho más cómodo en su casa que en Montjuïc.

La licencia 1C

Laporta espera ahora noticias del Ayuntamiento de Barcelona. Confía en que el consistorio conceda la licencia 1C que permitirá abrir el Gol Nord y la Grada d'Animació en tres semanas. A partir de entonces, el Camp Nou tendrá una capacidad máxima para 62.500 espectadores.

Gol Norte del Camp Nou antes del Barça-Alavés Gerard Boada CULEMANÍA

La licencia 1C debería llegar antes de las elecciones, que, previsiblemente, se celebrarán en la explanada del Camp Nou el 15 de marzo. Laporta parte como favorito, pero el Camp Nou puede tener un efecto boomerang para sus intereses. Otros asuntos incluso pueden ser más delicados.

El caso Reus

La presunta implicación de Laporta en el caso Reus también puede pasar factura al presidente del Barça. Igual que algunas comisiones muy generosas a personas de su confianza en los acuerdos con Spotify y Nike. Igual que las dimisiones de directivos y ejecutivos con responsabilidades en asuntos económicos como Ferran Reverter, Eduard Romeu, el mismo Llauradó, Maribel Meléndez y Julio Guiu, claro reflejo de un mandato muy convulso.

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