Director

Javier Faus es uno de los prohombres de la sociedad catalana que más exitosamente se ha relacionado con el FC Barcelona en los últimos años. Actualmente se dedica a engrosar su fortuna a través del negocio de los fondos de inversión, donde ha consolidado a su empresa, Meridia Capital Partners, como una de las más solventes de Barcelona. Nadie cuestiona su triunfo empresarial en la capital catalana y a Faus tan solo le queda el regusto amargo de ver cómo sufre su Barça. Tanto es así que en los últimos meses ha desempolvado un viejo anhelo del baúl de los recuerdos con el que solo se atreve a soñar en voz baja, en su más estrecha intimidad. Una espinita clavada que arrastra desde el lejano febrero de 2014, hace justo 10 años. Nos referimos al honor de poder ser algún día presidente del Barça

Javier Faus, durante su etapa como directivo del FC Barcelona, junto al escudo EFE

Faus no reconoce abiertamente que esa es la gran aspiración que le queda por conseguir. Tan solo en su entorno más íntimo y discreto son conocedores de ese espinoso deseo. Una ambición que han albergado otros tantos grandes empresarios catalanes que, a la postre, renunciaron a ella por no querer "bajar al barro" a enfrentarse, dialécticamente hablando, con el Laporta de turno. Eso, que contuvo el apetito de Salvador Alemany, la exitosa cabeza visible de Saba, Jordi Roche o Juan Rosell, también le frena. Eso, que pasó factura a Víctor Font en las últimas elecciones, es el principal obstáculo que aleja a Faus de un afán muy relacionado con su saga familiar. Notarios y abogados que negociaron, firmaron y autorizaron contratos del Barça en distintas etapas y le inculcaron el barcelonismo incondicional que a día de hoy aún profesa. No hace mucho recibió, de manos de Laporta, la insignia por los 50 años de socio. 

Por la calle se lo piden

Después de alcanzar un incontestable éxito empresarial, consolidar una situación económica que es la envidia de la zona alta de Barcelona y asegurar el legado familiar, ¿a qué más puede aspirar Javier Faus? A un reconocimiento social que trascienda más allá de los círculos empresariales y alcance una dimensión social de ámbito global. A la presidencia del FC Barcelona. 

Su etapa como directivo ya quedó atrás. El papel de segundo lo conoce bien pero nunca es lo mismo mandar, que ser mandado. No es lo mismo tener plenos poderes, que poderes parciales y limitados. La lección de sufrir las consecuencias de las decisiones de otros ya la aprendió hace más de 10 años. Y el riesgo personal que comporta la exposición mediática del Barça, también. Por la calle le piden que vuelva. No su entorno más directo sino aficionados del Barça de aquellos que también se leen la sección de economía del diario, de los que se mueven de la Diagonal para arriba. O vuelve como presidente, o no volverá.  

Javier Faus y Leo Messi en un avión fletado por el Barça Captura REDES

Aunque siempre quedará marcado por unas contundentes declaraciones de Leo Messi en su contra --"el señor Faus es una persona que no sabe nada de fútbol; quiere manejar el Barcelona como si fuera una empresa, y no lo es"--, ubicadas en aquel famoso contexto en que el astro argentino, y su entorno más directo, reclamaban una renovación de contrato prácticamente anual, lo cierto es que el tiempo le terminó dando la razón. No era normal que se le tuviese que subir la ficha cada año; como tampoco era normal lo que se le terminó pagando, por más que Messi siempre fue imprescindible para justificar los mayores ingresos de la historia del club. Se cruzaron líneas rojas, Faus alzó la voz y fue reprendido. Luego, se cruzaron muchas más porque la ambición, concretamente de los futbolistas, no tiene límites. 

Dimitió de la junta de Laporta 

Faus estuvo en la junta directiva de Joan Laporta entre 2003 y 2005, pero dimitió por desavenencias con el entonces presidente y su junta directiva. Volvió al Barça en 2010 como vicepresidente económico de la mano de Sandro Rosell, siendo clave para reducir la cuantiosa deuda heredada de Laporta. También para revertir una situación de crisis en que se llegaron a prohibir, durante un tiempo, las fotocopias en color y se limitaron las impresiones al blanco y negro. 

Joan Laporta celebra la victoria en las elecciones de 2003 mientras Bartomeu sonríe, lleno de júbilo Captura REDES

Faus lideró una etapa de reestructuración económica del club donde, al contrario de lo que ocurre ahora, sí que se vieron los resultados de una eficaz política de recortes. Paralelamente, se impulsaron los ingresos y se redujo la deuda a 220 millones de euros, la cifra más contenida desde el anterior mandato de Laporta. 

También abandonó a Bartomeu 

En 2015 decidió bajarse del barco de Bartomeu porque también discrepaba con el entonces presidente. Rosell se decantó por Barto para ser su relevo por la gran relación de confianza, amistad y complicidad que los unía, pero también porque Faus había quedado señalado por las polémicas declaraciones de Messi

Javier Faus y Josep Maria Bartomeu, juntos en el palco del Camp Nou Captura REDES

Una vez se marchó Rosell, Faus intuyó la nueva deriva que buscaba Bartomeu, basada en el crecimiento de ingresos y en el aumento del gasto para poder tener la mejor plantilla de todos los tiempos. "El dinero en el campo y no en el banco", llegó a proclamar Barto, emulando al mismísmo Johan Cruyff. La jugada le salió mal y el club terminó sumido en una ruidosa crisis deportiva, económica e institucional, con una deuda que se había multiplicado por cinco y con la llegada de una inesperada pandemia que dejó la tesorería de club tiritando. El club había crecido tanto, había llegado tan alto, que sufrió la peor caída posible. Y ahí sigue. 

La negociación de Qatar 

La marcha de Faus también repercutió negativamente en algunas relaciones comerciales. Especialmente, con Qatar. El entonces vicepresidente económico tenía sellada la renovación de Qatar Airways a un precio récord de 55 millones por temporada antes de ganar el triplete de 2015. Tras la conquista de los tres títulos, y después de la victoria de Bartomeu en las urnas sobre el propio Laporta en julio, el entonces presidente decidió pedir más dinero a los catarís. Mal negocio. 

Sandro Rosell y Javier Faus firman el acuerdo de patrocinio con Qatar Airways CAPTURA REDES

Manel Arroyo asumió el mando de las negociaciones y cuando trasladó la nueva propuesta a sus orgullosos interlocutores, los catarís montaron en cólera. Se sintieron traicionados y, después de dar plantón a los emisarios del Barça en el aeropuerto de Doha, decidieron retirar la oferta apalabrada con Faus, que ya no estaba. De los 55 millones volvíamos a los 35 del contrato anterior, que todavía estaba vigente y quedaba un año por cumplir. Se cumplió porque las camisetas ya estaban estampadas y en venta. Luego, Qatar desapareció del Barça. Curiosamente, aquello supuso el principio del desmoronamiento del club al que todavía hoy asistimos. 

La gran caída del Barça

El Barça ha pasado de ganarlo todo de forma autoritaria, de tener a los mejores jugadores del mundo y de facturar más dinero que ninguna otra entidad deportiva a ser un club mediocre que vende patrimonio para poder pagar nóminas, lucha por superar la fase de grupos de la Champions y celebra lo que antes eran títulos menores como si fuesen grandes conquistas. El Barça de 2015 aspiraba absolutamente a todo, mientras que el Barça de 2024 genera desafección y pena. Nadie confía en que pueda pelear por ganar en Europa y en pleno febrero todo culé lleva tiempo dando por perdida una Liga donde el Girona, que hace dos años estaba en Segunda, ahora juega mejor y supera a los azulgranas en la tabla clasificatoria como verdadero rival del Real Madrid. 

Laporta toma la palabra tras la reunión con Xavi y la plantilla del Barça REDES

Esta situación traumática es la que empuja a Javier Faus, un hombre de éxito que hizo de la inteligencia su mejor virtud y que se deja tentar por la ambición que le caracteriza, a plantearse la posibilidad de retomar aquel viejo anhelo que permanecía enterrado. La decisión final dependerá de cómo se desarrollen los acontecimientos en los próximos dos años y medio. Hay tiempo. El Barça espera. El club resiste. 

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