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Lamine Yamal, durante el Atlético de Madrid-Barça

Lamine Yamal, durante el Atlético de Madrid-Barça EFE

Hablemos del Barça

El Barça es muy permisivo con ciertos jugadores

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Lamine Yamal está demostrando ser un auténtico líder. Los cánticos racistas que ha escuchado en Cornellà vistiendo La Roja, pero también en el Metropolitano como azulgrana, son vomitivos. También lo son los cánticos misóginos contra Shakira en su momento o contra Guardiola en el Bernabéu o los fascistas contra los catalanes. Hace falta puntualizar que la miseria humana del fútbol no hace distinciones entre ningún -ismo y cumple, desgraciadamente, con todos. Pero volviendo al tema de Lamine, sus declaraciones y hacer caso omiso a los cuatro desgraciados que buscan protagonismo a partir de insultarlo, lo consagran como un auténtico líder que no llora, pero tampoco se calla.


Dicho esto, la crítica de este artículo la quiero centrar en el club y Hansi Flick. Todo el mundo y todas las cosas tienen una cara A, pero también existe una B. Y me resulta incomprensible que el mismo Lamine que nos alecciona con su comportamiento ante los racistas, pierda los nervios en auténticas canalladas. Me refiero a no aceptar el cambio ante el Atlético de Madrid y marcharse molesto con el mismo míster. Pero todavía existe otro detalle que confirma la tendencia del absolutismo al que parece que viven ciertos jugadores.

En la previa del partido, el mismo club barcelonista publicó un vídeo del avión de los jugadores donde salía Lamine al lado de su primo. Si bien es cierto que Messi siempre viajaba con Pepe Costa, la estrategia de estos partía de la idea del mismo Barça para protegerlo. Un primo es el equivalente a viajar Messi, en su día, con su padre Jorge Messi. Y esto no se vio nunca. ¿Dónde están los límites de la potestad que pueden tener los jugadores para hacer lo que quieran en nombre del club? Tenemos precedentes peligrosos de esta manera de hacer. Como un Gerard Piqué que, creyéndose dueño del Camp Nou, lo abría y cerraba entre semana cuando quería para disputar partidos amistosos con trabajadores de su empresas Kosmos. No se puede prostituir de esta manera la imagen del club y sus instalaciones.


Más allá de Lamine, que algunos podréis pensar que se le puede permitir casi todo porque es un líder, hay otros casos. Por lo tanto, no es el único. Ronald Araújo, igual que Gavi cuando se lesionó jugando con la Roja, decidió alargar su tiempo dentro del campo ante los colchoneros. Marc Bernal calentaba en la banda, pero el defensa se negaba a pedir el cambio… Hasta que petó. ¿Quién es Araújo para autodiagnosticarse y alargar unos minutos más de forma totalmente unilateral? ¿Qué pinta Hansi Flick entonces?


No es cierto que le hagan caso omiso, pero al alemán ya no lo escuchan de la misma manera que la temporada pasada.